Aquí estamos otra vez... 1995 fue un año determinante para mí. Llevaba ya un tiempo adentrándome en las profundidades y el año anterior había desterrado de mis escuchas habituales todo rastro de “impureza musical". Cualquier forma de expresión que no fuera puramente metálica, dejaba entonces paso a los Morbid Angel, Dismember, Death, Obituary, Deicide... que todavía alcanzaban a producir cosas de interés aquel año. Junto a ellos, el emergente black metal que se había coronado el curso anterior y alguna que otra alternativa melódica que se separaba de la ortodoxia tradicional. El metal se diversificaba, iba perdiendo su dogmatismo inicial y aquello que habíamos conocido durante la década anterior cada vez quedaba más lejos. Para mí, en cambio, se abría una senda interminable que nunca abandoné...

.jpg)

