Me siento hasta un poco culpable por no flipar con el “Ample Destruction" de Jag Panzer más de lo que lo hago. A ver, no me vayáis a entender mal, es un LP que me mola mucho y hace años hasta estuve a punto de usar su título (que es cojonudo) para bautizar un fanzine, pero no llego a ver la misma obra maestra que la mayoría ve ahí. Que duda cabe, es un disco bien potente y una de las piedras fundacionales del power metal americano, pero, inexplicablemente, siempre he encontrado un poco más interesante esta aventura que se montó el portentoso Harry “The Tyrant" Conklin una vez estuvo fuera de Jag Panzer.
Y no, no me refiero a Satan's Host, cuyo “Metal from Hell" se me hace más difícil de tragar que un bocata de polvorones, sino a esta exquisitez en la que se involucró una vez tuvo claro que Satan’s Host no iban a ningún lado. Conste que estos Titan Force ya existían como Titan bastante antes de que Harry metiera aquí el hocico. En 1983, arrancaron su modesta banda de heavy metal los tres hermanos Flores, John, Stefan y Mario, pero la cosa no se puso realmente seria hasta la entrada de Harry como vocalista y del ya fallecido Bill Richardson como segundo guitarrista y teclista. Su demo de 1987, ya como quinteto, evidenciaba un enorme crecimiento como banda evolucionando en dos vías, hacia el power metal y hacia el metal progresivo, sin embargo, de forma bastante inexplicable, ningún sello les dio la oportunidad de debutar, cuando, por sonido y por madurez, parecen hechos para una Metal Blade o una Roadrunner.
Les tocó por tanto, seguir remando por los mares del underground hasta que, después de una segunda demo con “El Tirano" al frente, la minúscula U.S. Metal Records, filial de la no mucho mayor Shark Records, depositó en ellos la confianza suficiente para editar este debut epónimo... No me lo explico, sinceramente. Mira que no habría bandas de mierda editando material, incluso en sellos potentes, a finales de los 80, y estos máquinas sufriendo para sacar adelante un excelente puñado de canciones. Y la cuestión es que, escuchas este debut, y no terminas de explicarte cómo nadie se fijó en ellos. Con un sonido de una elegancia solo comparable a bandas como Queensrÿche, Fates Warning o Crimson Glory, yo no habría perdido, de haber llevado un sello de aquella, la oportunidad de lanzar a estos tíos. Musicalmente, estamos hablando de una banda compleja, técnica, madura, pero melódica y accesible... hasta cierto punto. La producción del para mí desconocido Kevin Clock junto a los propios Titan Force también es excelente, cristalina, bien mezclada y con profundidad. Y, por encima de todo, Harry Conklin era (es, porque sigue en bastante buena forma a sus 64 palos) un auténtico fuera de serie que supo adaptarse a la sutileza de Titan Force después de dos bandas con un sonido mucho más directo como eran Jag Panzer y Satan's Host. Manteniendo intacta su personalidad, no todos los vocalistas son capaces de amoldarse a diferentes propuestas elevando el nivel de las mismas y Harry es de esos que hace mejor todo aquello a lo que le presta su voz.
“Titan Force” es, por tanto, un álbum de power metal progresivo, armónico, refinado, vanguardista y digerible, equilibrio que no resulta tan fácil de lograr. Como una revisión del sonido que Queensrÿche desarrollaron en “Rage for Order", algo más power y cercana a lo que Fates Warning empezaban a apuntar desde la entrada de Ray Alder. Así, encuentro aquí el mismo gancho melódico de Queensrÿche combinado con la técnica de aquellos Fates Warning más comerciales del período 89-94, con el valor añadido de que nos encontramos en 1989, año de edición de “Perfect Symmetry" y sólo un año después de “Operation: Mindcrime", momento en que estas bandas se encontraban en su pico creativo.
El punto a favor de Titan Force lo encuentro en que, aún en su aparente sofisticación, no dejan de ser una buena banda de heavy metal que exhibe potencia cuando es preciso y unas “Blaze of Glory" o “Wings of Rage" tampoco nos van a sonar lejos de aquellos Riot de finales de los 80 en los que Harry “The Tyrant" Conklin estuvo a punto de cantar antes de entrar en Titan Force, si no hubiera sido por el sinvergüenza de Steve Loeb que se cruzó en su camino para colocar a Tony Moore en su lugar. No es porque no me guste tal y como es, pero... ¿os imagináis “Thundersteel" con su voz?
De todas formas, por norma general, aquí estamos hablando de un power metal melódico, lento y progresivo, como os digo, muy similar a los Queensrÿche de “Rage for Order", aunque más virtuoso y menos futurista. Mario Flores y Bill Richardson son dos guitarristas de verdadero nivel, pulcros y elegantes en su definición, y la base rítmica formada por John y Stefan Flores suena tremendamente compenetrada, con John correteando alegremente por el mástil de su bajo durante todos y cada uno de los nueve cortes que contiene el álbum. Todo muy bien grabado y muy bien mezclado por el tal Kevin Clock para permitir una experiencia auditiva óptima al nivel de cualquier lanzamiento multinacional. Es más, ojalá muchas bandas gordas lograran este equilibrio entre potencia y claridad que en manos de Titan Force suena tan natural.
Más progresiva y melódica la cara A con “Chase Your Dream", “Master of Disguise" y su espíritu "Sign of the Southern Cross", “Lord of Desire” y la exquisita “Toll of Pain" y un poco más potente y metálica la cara B. Este recurso de ir apretando conforme se avanza en el metraje me parece muy inteligente porque consigue enganchar al oyente hacia el tramo final de un LP que, en lugar de ir perdiendo intensidad, la va ganando. Así, no os extrañéis al encontrar unas directas “New Age Rebels" y “Fool on the Run" en su tramo final en una jugada que puede no parecer la más lógica, pero que deja una sensación de aumento en potencia que no suele ser la más habitual. Acostumbrados a escuchar como las bandas suelen acumular la paja para la segunda mitad de los álbumes, me agrada encontrarme alguna de las composiciones más destacadas en esta cara B, algo que habla muy en favor del material que aquí encontramos, seguramente trabajado a lo largo de los seis años que le llevó a esta gente editar su álbum de debut.
Como era de esperar, no consiguieron aguantar este nivel en su segundo “Winner/Loser", aunque seguimos hablando de un interesantísimo álbum de power metal progresivo por parte de una banda que siempre me ha extrañado no encontrar mencionada entre las grandes durante la explosión del estilo a finales de los 80. La razón, la tengo clara. Si “Titan Force" y “Winner/Loser" hubieran salido en Metal Blade o Roadrunner Records, alguien más se acordaría de ellos, pero habría que preguntarle a Brian Slagel qué coño vio en Pandemonium o Masi para decidirse por ellos antes que por Titan Force.
Con todo esto dicho, creo que queda bastante claro, si te gusta el heavy metal progresivo, enérgico y elegante de Queensrÿche, Fates Warning o Crimson Glory, no lo dudes ni por un instante, Titan Force es una escucha, si no imprescindible, más que recomendable para ti. Puedes no haber escuchado nunca hablar de ellos o incluso haberlo hecho, pero no haberles dado una oportunidad. Es el momento adecuado para remediarlo, confía en mí porque son casi tan buenos como los mejores de su estilo.
8,5/10

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