Llevo semanas pensando que “Wretched Heart" puede ser uno de los pelotazos de 2026, básicamente desde la primera vez que escuché “Lilac" y, hasta cierto punto, lo mantengo. Ahora bien, una vez escuchado y madurado el álbum, me veo obligado a reconocer que no ha alcanzado a cumplir las expectativas que me había generado para él y no lo veo preparado para ocupar ese puesto de privilegio que le había reservado junto a “Opus Eponymous", “Sister", “Climax", “Children of the Night" y “Mana". Mola, es cierto, pero no tiene el aura de “clásico moderno" que sí le encuentro a ese selecto grupo cuyos integrantes se cuentan entre mis escuchas mas frecuentes de los últimos 15 años y con los que aspira a codearse.
Obviamente, “Wretched Heart” supone un paso adelante para Spell y les presenta con un potencial radiable que antes no tenían, pero su efecto sorpresa se ha diluido un poquito desde aquel primer single y al final he llegado a la conclusión de que, ni es tan original, ni tiene tantísima pegada como me imaginaba. Cosa que, por otra parte, quizás era esperable teniendo en cuenta de dónde venían y que nunca habían sido precisamente una banda de singles. Así que, gustándome y pareciéndome un álbum notable, algo que probablemente no me atrevería a decir de ninguno de los anteriores, no me veo volviendo a él con frecuencia en años venideros y es posible que ni metiéndolo entre lo mejor de este año.
Primero, vamos a por lo bueno, que es bastante. La portada me encanta. Estética, sugerente y con fuerza, pero no es más que la primera impresión que nos deja este “Wretched Heart", hay que ver cuánta sustancia hay tras ella. Es muy buena, eso sí, la portada y la impresión. La producción ha mejorado considerablemente y contribuye a que Spell, en esta ocasión, suenen mucho más directos. Me ha recordado una barbaridad al “Loud Arriver" de Sonja con un sonido cálido y natural que pega a la perfección con la actual propuesta musical de la banda. El efecto es curioso porque, si por un lado resulta evidente que han ido a por una versión accesible y romántica de su música, por otro diría que “Wretched Heart" acaba siendo el álbum más heavy de Spell, tanto porque es el que más se acerca al heavy metal tradicional, como porque es en el que menos se han complicado la vida, con canciones de riffs más marcados, estructuras más sencillas y líneas vocales más reconocibles. Digamos que se han olvidado de detalles superfluos y cuestiones que compliquen la escucha y se han concentrado en componer canciones memorables que se queden con nosotros más allá de la duración del álbum, cosa que no habían sido capaces de conseguir hasta ahora. Y lo cierto es que funciona porque, cada vez que me lo pongo, no dejo de tararear los estribillos de las deliberadamente pegajosas “Lilac", “Take My Life", con ese riffeo a lo "Nepenthe", o “Wretched Heart", que tan hábilmente han deslizado como singles. No será, de todas formas, ninguna de estas tres lo mejor que nos deparará este “Wretched Heart”, sino una “Unquiet Graves" en la que creo que por fin sacan a relucir todo de lo que son capaces. Una canción en la que sacrifican un poco ese gancho comercial al que me refería hace un ratito para ofrecer algo con más miga, con una estructura perfectamente desarrollada a través del equilibrio entre sus influencias heavies, que afloran en guitarras y estribillos, y góticas, más evidentes en las estrofas y en la sección central, con mucho protagonismo del bajo de Cam Mesmer.
Ojalá pudiera decir que todo el LP mantiene este empuje inicial (el tema-título se lo han reservado para un final que se encontraba en una paulatina cuesta abajo), pero no es así. De nuevo tengo esa impresión de que una banda acumula su mejor material para la primera mitad y para el cierre, olvidándose de que hay mucho disco entre medias y de ahí mi sensación de que este “Wretched Heart" apuntaba a más de lo que al final ha sido. “Oubliette" se reserva el momento más heavy del álbum, cambiando incluso el enfoque vocal con una voz que me trae al recuerdo a Chris Black y, por extensión, a sus Dawnbringer, pero no termina de despegar en ningún momento y se hace algo sosilla y repetitiva.
“Iron Teeth" no estaría mal si no fuera por esa insoportable voz metalcore que hace su aparición en el estribillo y “Exquisite Corpse", cuarto y último single, parece una revisión gótica de “She Don't Know Me" de Bon Jovi, algo que no tengo nada claro que me termine de convencer. En ella toma un protagonismo inesperado el teclado del recientemente fichado Gabriel Tenebrae quien, por otra parte, aporta mucho al álbum con su segunda guitarra, pero en esta se les va definitivamente la mano con el amaneramiento... un riesgo que corrían al entrar en estos terrenos gótico-románticos. De “Savage Scourge" no diría nada malo, si no fuera porque parece directamente sacada de “Opus Eponymous" y encima con alguien al frente que se esmera en hacer una descaradísima imitación de Papa Emeritus. Aquí no se molestan lo más mínimo en ocultar la influencia de unos Ghost que ya era bastante considerable hasta ahora, aunque con más sutileza. “In Duress" no es más que una breve instrumental que introduce el tema-título que, como ya comenté, es de lo mejorcito del álbum y combina un exquisito heavy metal gótico con melodías a lo Iron Maiden y una vetusta voz robótica al final que no hace más que sumar encanto a la canción. Al menos, diría que me deja un buen sabor de boca para terminar el álbum después de una tanda de temas no tan afortunados.
Y aquí vamos con el controvertido asunto de la voces, quizás la arista más complicada de limar en “Wretched Heart". Es complicado afrontar el aspecto vocal de una banda como esta, a medio camino entre el heavy metal, el rock gótico y el hard de los 70 y Cam hace un esfuerzo evidente por resultar más expresivo y versátil que nunca. Hasta el punto de que en dos cortes me atrevería a decir que ni siquiera es él quien canta (lo siento, no tengo los créditos y en Internet no saqué conclusiones). Me amarga menos la escucha que en álbumes anteriores, pero sigue sin ser precisamente un valor añadido para hacer mejores las composiciones. Digamos que, simplemente, la mayoría del tiempo no molesta, aunque no es capaz de sonar a algo mejor que un Jason Decay de Cauldron (un vocalista que tampoco me hace mucha gracia) imitando a Tobias Forge en Ghost... un Papa Emeritus “con moqueira", como me dijo un colega por ahí. No sé, imagino a muchos espantados por el tema de la voz... a mí, simplemente, no me aporta, no me suma y, a veces, me resta un poquito. No es su punto fuerte claro está, nunca lo ha sido y, seguramente, nunca lo será.
En definitiva, los que habéis disfrutado a lo largo de los últimos años de los primeros Ghost, In Solitude, Unto Others, Tribulation, The Night Eternal, Sonja, Pøltergeist... tenéis aquí una parada, no sé si obligada, pero sí muy conveniente. “Wretched Heart" está muy bien y, por momentos, me entusiasma. Sinceramente, lo veo colándose en la lista de favoritos de muchos para este 2026, pero tampoco os quiero convencer de lo que no es. Llega después de todos esos que acabo de citar, pisando un terreno familiar y no siempre suena tan inspirado como yo esperaba. Sin duda, tiene mucho a favor para gustar a los más abiertos de mente, aunque también soy consciente de que a más de uno le dará ciertos repelús... “cringe", como diría la chavalada. Yo mismo reconozco que hay momentos en los que se pasan de frenada, como con algunas voces de “Iron Teeth", el excesivo acaramelamiento de “Exquisite Corpse” o esta repelente foto promocional. Diría que, en términos generales, me ha gustado y lo disfruto, está trabajado y es pegadizo, pero pensaba que me iba a gustar aún más. La cosa, de entrada, pintaba mejor de lo que al final ha sido. Con sus cosas, se trata de un álbum más que aprovechable que recomiendo a todos los que hayáis disfrutado últimamente de esta peculiar mezcla entre heavy metal y rock gótico.
7,5/10

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