Armored Saint son una de esas bandas clásicas que se han pasado toda la vida bordeando el éxito sin llegar nunca a explotar, comercialmente hablando claro. Arrancaron con un contrato con la multinacional británica Chrysalis, pero tras tres estupendos álbumes que no terminaron de aupar a la banda a la primera división del heavy metal americano, se replegaron en Metal Blade Records con un cuarto trabajo que, paradójicamente, tenía más gancho comercial que ninguno de los anteriores. Pero no lo consiguieron ni con aquel fantástico "Symbol of Salvation" de 1991. El suyo seguramente fue un caso muy similar al de otras grandísimas bandas como Metal Church, Lizzy Borden, Riot, Vicious Rumors o Savatage, demasiado heavies para el público hard y demasiado flojos para los thrashers. No hay que olvidarse que el amigo John Bush llegó a rechazar una oferta para unirse a Metallica en 1983 confiando en el potencial de su propia banda, que no era poco. Cuatro décadas después, ahí los tenemos, consolidados cómodamente como una de las historias más sólidas del heavy metal americano, sin comprometer su música, sin aflojar ni un ápice, fieles a su sello "de toda la vida" y sin cambiar un solo miembro desde 1990. Lo suyo es algo ciertamente encomiable y poco habitual en un momento en el que los nombres de las bandas se sostienen incluso cuando no queda ningún miembro original en la formación. Más allá de que nos guste la canción, que no esta nada mal, o la banda, creo que hay que reconocerles dos méritos incuestionables: su capacidad de resiliencia, habiendo incluso perdido a su fundador Dave Prichard víctima de una leucemia en 1990, y lealtad a lo que pueda significar su nombre. Además, no quiero dejar de destacar cómo, en estos tiempos de producciones sintéticas y sin alma, aún es posible hacer sonar bien un disco, potente y nítido, sin perder carácter y personalidad. No nos engañemos, Armored Saint es una banda de veteranos, con cierto respaldo discográfico detrás y, por tanto, con medios para grabar un álbum en condiciones. Pero esto tampoco significa que decidan recurrir a todo tipo de artificios para impresionar al personal o tapar carencias. Un poco en la línea del "Paralyzed" de Black Swan, creo que así es cómo se puede hacer sonar grande a una banda sin saturar con una tormenta de ruido y sonidos sampleados. Como ocurre habitualmente con su entrega quinquenal (aunque esta vez hayan pasado seis años), aquí van a encontrar unos oídos el próximo 22 de mayo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario