jueves, 26 de febrero de 2026

Metal al día: Mayhem - Liturgy of Death (2026 Century Media Records)

1. Ephemeral Enernity (6:47)
2. Despair (6:41)
3. Weep for Nothing (7:04)
4. Aeon's End (4:56)
5. Funeral of Existence (5:56)
6. Realm of Endless Misery (4:57)
7. Propitius Death (5:05)
8. The Sentence of Absolution (7:28)

Y si ese “... of Death and Fire" de In Aeternum casi en ningún momento me llegó a dar lo que esperaba de él, Mayhem, en cambio, han jugado sobre seguro y este “Liturgy of Death" es, exactamente, lo que me había imaginado: una especie de híbrido puesto al día entre “De Mysteriis dom. Sathanas” y “Wolf's Lair Abyss", con guiños bien administrados a otras etapas de la banda. Sirviendo de continuación totalmente lógica para “Daemon" y carente de experimentos estrafalarios, con todo lo bueno y no tan bueno que esto pueda suponer... esto último poco, afortunadamente, no es que los experimentos sean el punto fuerte de esta gente.

Por fin parece que, después de 42 años de carrera, Mayhem han encontrado una piel en la que se sienten a gusto. El otro día comentaba el álbum con el compañero Maiestas y me decía que ya no era capaz de verlos como mucho más una empresa que hacía música para agradar al respetable, y puede que no le falte razón. Suena extraño, pero nos hemos plantado en 2026 con unos Mayhem que publican su séptimo álbum, lo cual puede no ser mucho, aunque lo considero toda una proeza viniendo de una banda tan disfuncional como esta. Además, Attila, con la broma, lleva ya 22 años en la formación desde su retorno para “Ordo ad Chao" y los amigos Teloch y Ghul hace ya 14 que se encargan de las guitarras y la composición... todo un derroche de estabilidad para Mayhem.

Y esto es algo que, musicalmente, se nota, poniendo en práctica una maniobra que califico como la “fórmula Judas Priest”. Vamos a ver, por paradójico que resulte, ninguno de los miembros, digamos, históricos, esto es, Attila, Hellhammer y Necrobutcher, ha compuesto una sola nota para este “Liturgy of Death". Así, toda la responsabilidad de conservar la esencia de Mayhem ha recaído en Teloch, un tío que en 1994 grababa su primera demo con unos tales Morbidity, y el ex-Cradle of Filth Charles Hedger, que cumplía entonces 14 añitos, como un servidor, con lo que poco más haría que escuchar el debut de su futura banda (COF, no Mayhem) y masturbarse como un poseso. Es decir, gente que en los 90 no tenía absolutamente ninguna conexión con la música de Mayhem, pero que, seguramente, la lleva estudiando desde entonces. Un primer álbum inconsistente en el mejor de los casos, “Esoteric Warfare", que podemos contar entre menos afortunado de su discografía, llevó a un mucho más enfocado “Daemon" en el que ambos desarrollaron su particular visión de lo que deben ser Mayhem hoy en día. Algo convenientemente leal con sus orígenes, pero actualizado en lo necesario para seguir sonando vigente. ¿No encontráis un paralelismo claro con el papel de Richie Faulkner en el discreto “Redeemer of Souls", primero, y en el notable “Firepower” una vez estuvo asentado? Bien, pues yo veo a estos Mayhem como la interpretación que hacen de lo que debería ser la banda Teloch y Ghul, como seguidores, igual que los Judas Priest de hoy día reflejan la visión de Richie Faulkner... y lo cierto es que la historia funciona. Así, si “Invincible Shield" es una versión aún más pulida del mismo concepto, “Liturgy of Death" sería aquí el equivalente para Mayhem

Ahora bien, lo que no es en ningún momento “Liturgy of Death" es una secuela para “De Mysteriis dom. Sathanas", quítaos esa idea de la cabeza, como tampoco lo fue “Daemon", aunque muchos se lanzaran a proclamar tal cosa... Otra vez, las conclusiones precipitadas. Lo que vienen a ofrecernos estos dos últimos trabajos de la banda es una oportuna remodelación de esa esencia que marcó los años clave de Mayhem, quizás más fiel a la huella de Euronymous de lo que nunca salió de la mente y manos de Blasphemer, pero, seguro, bastante más acertada que un vano intento de replicar un álbum que en realidad es irrepetible.

Ya conocíamos “Despair", “Weep for Nothing" y “Realms of Endless Misery" como singles. Intensas, despiadadas, precisas y oscuras... es Mayhem en estado puro o algo que se acerca mucho a la idea que tengo en mi cabeza. Hellhammer sigue siendo una auténtica apisonadora, Necrobutcher luce con alguna línea muy inquietante, cuando le dejan, y Teloch y Ghul despliegan un más que completo arsenal de riffs, arpegios y disonancias que intentan recopilar lo mejor de sus predecesores. Attila, como siempre, ya no supone la novedad que fue en 1994, pero vuelve a hacerse cargo del show con su característica teatralidad tantas veces imitada. Todo suena a Mayhem, sin duda, algo familiar, pero afortunadamente nunca a refrito de algo grabado con anterioridad, salvo quizás una “Aeon's End" que parece una revisión de “Buried by Time and Dust" en términos de velocidad y violencia. “Funeral of Existence", más tradicional y noventera, es probablemente mi favorita y “Propitious Death", compleja y disonante, sigue desarrollando un estilo que nos puede resultar conocido y refrescante al mismo tiempo. Nada que no les hayamos escuchado antes y que no haya servido de influencia para generaciones de blackers en todo el mundo, incluidos los propios Teloch y Ghul, pero tan efectivo como siempre.

¿Significa esto, no obstante, que no hay absolutamente ningún margen para la sorpresa en “Liturgy of Death"? Pues algo sí que hay, tampoco os vayáis a pensar, y la apertura de “Ephemeral Eternity” y la conclusión con “Sentence of Absolution" se guardan algún as bajo la manga que las destaca entre lo más memorable del LP. La primera es capaz de desplegar cierto aire etéreo y ritual al que contribuyen, en gran medida, los ceremoniales cánticos de un Garm al que me alegro de recuperar para el black metal después de décadas de ausencia. A ver si esto le anima a hacer algo en condiciones como Cernunnus de Manes... La segunda, cierra el álbum con unas percusiones tribales que resultan bastante inquietantes y parecen apuntar a cierta inspiración oriental que nunca les habíamos escuchado. Puede no ser mucho, pero sirven para sacudir un poco la formula y evitar que esta se desgaste de tanto usarla. Quién sabe si abrirá posibles líneas de evolución para un futuro próximo... que tampoco espero que les lleven muy lejos.

Por otra parte, cruzar su paso con Necromorbus me parece todo un acierto y lo que quizás han perdido de excentricidad, lo han ganado en solidez. Cada álbum de Mayhem ha sonado como le ha dado la gana, sin que hayamos podido establecer unos parámetros coherentes a lo largo de su carrera y habrá muchos que lo defiendan, quizás porque les aportaba cierta personalidad... personalidades múltiples, diría yo. Sin embargo, también hay que entender que, cuando se toman decisiones arriesgadas, se llegan a cometer errores garrafales y Mayhem es una banda bastante dada a pegarse hostias descomunales con algún experimento fuera de tiesto. Necromorbus es un tío con los huevos pelados a base de grabar black metal y sabe perfectamente cómo deberían sonar Mayhem, seguramente mejor que ellos mismos. El tío lleva practicando para esto desde que grabó a Malign, Ofermod y Funeral Mist hace casi 30 años y le ha dotado a Mayhem de una contundencia y profundidad que yo no les escuchaba desde los tiempos de Pytten. “Daemon" y este “Liturgy of Death" suenan de maravilla y demuestran, de nuevo, una familiaridad que los amigos del black menos experimental vamos a agradecer, pero no por eso suenan anticuados o lo-fi... para nada. Necromorbus no es muy dado a “producciones de bajo coste". Otra vez, lo único que le puedo reprochar a “Liturgy of Death" es la cuestionable elección de sonidos para la batería de Hellhammer, un tipo que ha demostrado tener poco gusto cuando se le deja tomar decisiones al respecto. Realmente, se sale en todo el álbum y cuaja, otra vez, un trabajo sobresaliente que lo sitúa con comodidad como el mejor batería del black metal, en técnica, finura y ejecución, pero agradecería que su batería sonase un poco más natural... creo que ya sabéis a que me refiero.

“Liturgy of Death" se trata de un álbum bastante conservador y complaciente, que le da a los seguidores de la banda aquello que pueden esperar de ellos. Un álbum hecho por, seguramente, dos fans, para los fans de la banda porque saben lo que se espera del nombre de Mayhem, quizás porque ellos mismos estuvieron "al otro lado". La pretensión artística es escasa, pero el compromiso con la marca, absoluto. No es una obra maestra, ni un álbum determinante e incluso es posible vivir sin él, pero, si esto llega a salir en el 2000, en lugar de cierta declaración de guerra que me gustaría olvidar, habríamos dado saltos de alegría. Como en otras ocasiones, la verdadera calidad de este álbum se mide por su capacidad para cumplir las expectativas y, en este caso, “Liturgy of Death" lo consigue, cosa que viniendo de Mayhem y atendiendo a precedentes, no es poca cosa.

7,5/10

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