Uno de los grandes problemas de la sociedad actual es que no tenemos paciencia. Queremos las cosas para ya y no les damos el tiempo necesario para madurar. La consecuencia inevitable es que a menudo nos precipitamos en nuestras valoraciones y la música no es más que otro ejemplo. Vivimos en la cultura de la inmediatez... In Aeternum, hábilmente, filtraron un primer tema de black/death melódico que claramente apuntó a la línea de sus dos primeros trabajos, los que más apreciamos la mayoría, y muchos nos apresuramos a anunciar un retorno a los años 90. Maniobra que, automáticamente, activa el resorte de la nostalgia. Pero no ha sido así. David “Impious” Larsson y los suyos han jugado al despiste y nos han hecho creer, no sé si deliberadamente, una cosa, cuando en realidad han hecho otra diferente. No sé si peor, o mejor, pero sí diferente. Lo más lógico era llegar a esa conclusión. Sin embargo, resulta curioso que, después de editado el álbum y, por tanto, asumo que escuchado en su integridad, haya gente que sigue proclamando una vuelta al viejo espíritu del black/death sueco de los 90, como alguna reseña que me encontrado por ahí. Obviamentente, esta gente no se lo ha escuchado o, al menos, no lo ha hecho con un mínimo de atención, y se ha aferrado a la primera impresión que les provocó en su momento “The Hourglass (Memento Mori)”. Este es uno de los inconvenientes de precipitar tanto la publicación de una reseña…
Yo sí me lo he escuchado bien y siento decir que estoy algo decepcionado con el quinto álbum de estudio de In Aeternum. No necesariamente por malo, porque supongo que en realidad es bastante más que decente, sino porque no es lo que me esperaba. Yo me quise imaginar algo a medio camino entre “Forever Blasphemy" y “The Pestilent Death" y, en cambio, me he encontrado con un trabajo que sigue la onda de lo que escuchábamos en “Nuclear Armageddon" y “Dawn of A New Aeon”, más deathmetalero aún, si cabe. Con esto ya os podéis imaginar que, en el caso de estos tíos, y casi en cualquier otro, me decanto un poco más por el lado black, que por el death…
Y la pena es que la cosa no empieza mal con la intro “Danse Macabre" y la violenta “Beneath the Darkened Tomb" en la que aún escucho bastante de ese black/death sueco que tanto me gusta, si bien un pelín brutalizado de más, cosa que no deja de ser esperable viniendo de ellos. No tengo quejas y, si hubieran seguido por estos derroteros, seguramente me estaría manifestando en otros términos, pero “The Day of Wrath" cambia de tercio y me hace pensar en lo mucho que debe haber estado escuchando David a Morbid Angel estos últimos veinte años ya que no soy capaz de identificar mucho más que una versión actualizada del “Fall from Grace" pasada por el tamiz de “Altars of Madness”. A ver, que yo no tengo nada en contra de Morbid Angel, es más, me molan mogollón, pero es que yo no venía a esto. Podría ser un solo tema y como guiño hasta podría molar, pero, es que, si esto me recordó a Morbid Angel, ya no os cuento una "Secrets of the Dead" cuyo comienzo parece una revisión del “Summoning Redemption" que abría “Gateways to Annihilation" y cuyo único lazo con el black metal es el agresivo registro vocal de David Larsson que, visto en este contexto, tampoco suena muy blackmetalero que dígamos. Y su parte central… ¿alguien dijo “God of Emptiness"?
Con “Mortuary Cult” giran de nuevo hacia un thrash/death muy bestia en la onda de los primeros Merciless o Pestilence, que quizás con una producción menos brutal habría sonado más black, sin embargo, en su tramo central vuelve a aparecer el fantasma de unos Morbid Angel que no se me van de la cabeza. Y, en “The Vile God of Slime", ya os podéis imaginar, la influencia de “Where the Slime Live” (de fango va la cosa, ya veis… ¿casualidad?) casi se adentra en el terreno del respetuoso homenaje. Pasan de la voz robótica y aceleran en la parte central, pero yo no dejo de verles el plumero, hasta en una producción que parece querer sonar a las grabaciones de los hermanos Morris con Trey y compañía a finales de los 90.
Más thrash/death brutal a lo Kreator/Merciless en “Bow to None” y el viejo black metal sueco sigue sin asomar por ningún lado salvo en una sección central algo más melódica con un buen solo de Daniel Nihlsson-Sahlin. “De Profundis" no es más que un interludio de 51 segundos para dar pie a “God of Emptiness”, perdón, “Goddess of Abominations" que llega como otro homenaje a Morbid Angel, hasta en el título, con la única diferencia en la voz de “Impious", que no es David Vincent.
Y así, con la broma, nos plantamos en la ya mencionada “The Hourglass (Memento Mori)" que es de lo poco que ha cumplido mis expectativas, básicamente porque ya la había escuchado. ¿Sabéis lo peor? Que en medio del álbum, ya no me ha sonado tan guay como cuando la escuché aislada. A ver, es un tema molón, bien desarrollado, con buenos riffs, melodías y una sección instrumental más tranquila de mucho gusto, pero ahora pienso que el tipo de producción no le hace del todo justicia. Esto busca sonar contundente y yo creo que le habría sentado mejor algo con un poco más de filo y atmósfera, pero, claro, teniendo en cuenta el estilo del resto del álbum, le veo su lógica. Esta es la anécdota, no la norma. Extrañamente, a esta le sigue una “Those Who Rode On", con la colaboración de Erik Danielsson de Watain, a modo de cierre épico y grandilocuente, que encaja muy bien con “The Hourglass (Memento Mori)" en estilo y que deja un buen sabor de boca al final que no resulta muy representativo del sonido dominante del álbum.
No deja de ser curioso que, justamente, hayan encajado lo más melódico al principio y al final, que es quizás lo que se fija en nuestra memoria con más facilidad. Incluso el hecho de haber publicado un adelanto como “The Hourglass (Memento Mori)”, que no tiene demasiado que ver con el resto de este “…of Death and Fire", me deja una sensación contradictoria. Como si hubieran sentido la obligación de mostrarse fieles a sus orígenes, como una banda de black/death sueco, porque quizás es lo que esperaba la gente de ellos, pero en realidad les apeteciera publicar un álbum de death metal puro y duro, que es lo que al final acaba siendo “… of Death and Fire" la mayoría del tiempo.
Supongo que lo mucho o poco que te pueda gustar este LP depende de lo que esperes de él. Si vienes buscando un álbum de black/death sueco en la onda de “Forever Blasphemy” y “The Pestilent Plague", te va a decepcionar, como me ha ocurrido a mí. Pero yo quizás lo estoy valorando a la baja injustamente en base a mis propias expectativas. Ahora bien, si esto no te importa lo más mínimo y te apetece escuchar un álbum de death metal con toques thrash y black, rallando en ocasiones el homenaje a Morbid Angel, entiendo que lo puedes llegar a disfrutar mucho porque, objetivamente, está bien hecho, bien tocado y bien grabado. No le puedo encontrar realmente ningún defecto más allá de haber jugado al despiste con un adelanto poco acertado. Si no tengo eso en cuenta, supongo que está bien, pero a mí la verdad es que no me ha hecho mucha gracia y me temo que voy a pasar bastante de él de aquí en adelante.
6,5/10

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