Entre las publicaciones y webs especializadas de metal destacan el último trabajo de Testament, “Para Bellum”, como uno de los mejores LP's del 2025. A esta alturas y viendo el panorama, tampoco es muy de fiar lo que uno puede encontrarse entre reseñistas, youtubers y los intereses de algunos de estos medios. Tampoco es mi intención venir aquí a poner a parir al mediocre panorama “metálico” actual ni afirmar que el trabajo de los californianos sea para quemarlo por herejía. Vivimos un presente con una falta enorme de espíritu crítico y de eso no son culpables Testament, pero sí influenciables. Vengo a dar mi punto de vista, en contraposición a esta exaltación de un trabajo con luces y sombras.
Testament son una banda veterana
con una amplia y notable discografía. “Para Bellum” es el decimocuarto LP de su
carrera que se aproxima a los 40 años. Son una leyenda del thrash metal y
además están en buena forma. Si tuviera que poner a una banda en el trono del
thrash metal actual (si tal cursilería existiera) sin duda colocaría a
Testament. Slayer hace tiempo que no existen, Anthrax desaparecidos, Megadeth
dando las últimas puntadas y Metallica hace décadas que abandonaron el thrash.
Por trayectoria, capacidad y presencia, Testament son la cabeza visible. Todo
esto no quita que su último trabajo no llegue a gustarme del todo. No encaja
conmigo, con mi concepto de lo que debe ser una banda de thrash metal. Aquí
vuelvo al trono. Este es un disco pretencioso que busca agradar a un amplio
espectro del público actual, el llamado “metalero”. El disco está pensado para
gustar al que disfruta del metal extremo en sus variantes blacker o death metal
o el que disfruta del thrash más comercial que evolucionó dejando el yunque del
old school. Tiene hasta heavy o hard rock. Es una amalgama de estilos y
energías para ese metalero actual y global, que tan pronto come carne cruda
como una ensalada de tofu.
“Para Bellum” se presenta con una
portada estupenda de Eliran Kantor que es el artista de portadas de heavy de
los últimos años, todo un acierto. Sale a través de la poderosa Nuclear Blast
Records, bajo la producción Eric Peterson, Chuck Billy y Juan Urteaga, a las
mezclas el sueco Jens Bogren, con experiencia dilatada en bandas como Opeth,
Paradise Lost, Arch Enemy, Sepultura, Kreator, At the Gates, Angra, Symphony X o Powerwolf. El disco suena de diez y en este aspecto no se puede poner
ni un pero.
El comienzo es demoledor, “For the
Love of Pain”, “Infanticide A.I.” y “Shadow People”, los tres primeros temas te
zarandean y golpean por doquier en lo que podríamos calificar de fusión de
thrash metal con pinceladas black y death, sobre todo las dos primeras. En el
tono de la guitarras y el uso de la batería. Se nota la influencia de Peterson
con su otra banda Dragonlord y la irrupción del nuevo miembro Chris Dovas, de
27 años, con experiencia en una banda de power metal, FireWing, de la que poco
puedo decir. El nuevo batería es un rey de taca, taca, blast-beat y todas
estas muestras de velocidad y contundencia que son necesarias para adentrarse en
ritmos frenéticos. El tipo le da a las baquetas y los pedales que te mueres. ¿Me
gusta su estilo? No del todo. Es un batería mecánico de los que no destilan más
que fría, frenética y rítmica interpretación. Hay en temas que funciona bien y
en otros queda esa ametralladora sin alma. Repito que me parece una máquina con
la batería, pero no es para mí. Recuerdo que Gene Hoglan salió de la banda para
volver a sus Dark Angel, batera de enorme trayectoria y cuyo estilo me gustaba
más y he echado en falta.
Volviendo al comienzo, “For the
Love of Pain” te pasa por encima, te patea, te golpea, te arrastra al infierno.
Es rápida, oscura, infernal, black/death sobre un thrash metal que es un
proyectil destructor, sin compasión. Las guitarras de Peterson y Skolnick
abrasan, técnicas y pesadas. El bajo de DiGiorgio junto al inmisericorde Dovas
no dejan vida a varios kilómetros. Qué decir de Chuck Billy que tira de
guturales y nos trae la voz del mismísimo averno, apoyado en voces del propio
Peterson. Es una explosión radiactiva como la de la portada. La primera escucha
impacta y me recordó a esos primeros coqueteos de Testament con el extremo a
mediados finales de los 90 como "Demonic", pero entrando en terreno negro,
fangoso y muerto.
Por esas sendas del "Low" o "The
Gathering", “Infanticide A.I.” es un tema vertiginoso y con gran presencia de la
batería ametralladora de Dovas, blast-beat y que baja algo la oscuridad
respecto su predecesor pero con una carga de contundencia bestial, recordándome
en cierto regusto a Vader. Billy deja una voz más rasposa y no tan grave,
demostrando que tiene un registro muy amplio, en el que puede ser el mejor
cantante de thrash metal. A pesar de todo, lo siento más thrash y más
Testament, una banda que siempre buscó nuevos lugares para añadir a su estilo.
Siguen moviéndose y encontrando nuevos caminos, escapan de encasillarse o
quedarse dando vueltas en torno a lo mismo. Esto es de admirar, su capacidad
para seguir adentrándose de nuevos retos y buscando nuevas vías para
expresarse.
“Shadow People” es más
reconocible como un tema de thrash de tempo medio, pesado, contundente. Los fans
del género van a agradecer cabeceando con el riff. Algo machacón en el buen
sentido, de los que se disfrutan, con su cambio de ritmo al medio y rupturas.
Un tema con el que acabo diciendo, qué buenos son estos tipos, son lo mejor que
podemos escuchar.
En este momento pienso que esto
es "Para Bellum", preparados para la guerra. Un thrash con pinceladas, una más
gruesas que otras, de black metal y les queda estupendo a estos Testament. Pero
el cuarto corte tira todo esto por los suelos. Uno de los mayores bacatazos que
yo recuerde en un disco.
“Meant to Be” es una balada de
más de siete minutos. Semejante tortazo no lo veía venir. Me ha recordado a los
Metallica del álbum negro. Se supone que es aquí donde iba a participar Floor
Jansen, cantante que pasó olímpicamente de la propuesta porque no quiere saber
nada de estos inventos. No es una seguidora del heavy metal que pinta extremos
y lo dejó claro con su polémica con Slayer a la que calificó de terrible y
aburrida. Afortunados de que Floor no haya aceptado la proposición porque
habría sido como poner un pedacito de Nightwish aquí y no habría quedado nada
bien.
Hasta apoyo orquestal tiene el
tema en cuestión que ha sido un jarro de agua fría cuando empezaba a creer en
estos nuevos Testament. Es cierto que ni es la primera balada, ni la última que
harán los californianos. Que es casi tan buena como “Return To Serenity”, puede
ser, pero aquella balada estaba en otro contexto, en otro álbum más comercial
como "The Legacy" que era un post Black Album de Metallica. “Meant to Be” es el
tema más largo y de manera innecesaria, podría haberse colocado al final o con
una duración de cuatro, pero me he visto armado hasta los dientes, en medio del
infierno y de repente… ¿una canción de desamor? No recuerdo un corta rollos de
esta magnitud. No encaja en un disco como éste.
“High Noon” vuelve a la tralla,
voz cavernosa, la banda sonando gruesos como bestias de un gran tonelaje. Black
condimentado sobre un thrash aniquilador. La batería vuelve a sus ráfagas de
destrucción, las guitarras aplastan, solo la muerte queda en el ruido
atronador. Tal vez algo simple en comparación con las tres primeras, monótona.
Puedes pensar que la balada ha
sido un pequeño traspiés pero aquí llega otro: “Witch Hunt”. Comienza inmisericorde
y en la segunda mitad del tema como que pierde todas las fuerzas y nos endulza
la despedida sin acabar de entender este tema que va de moderno, de banda
insulsa.
A estas alturas el disco parece
perder fuelle, con ciertas dudas de identidad. No se muy bien qué me quieren
contar en conjunto.
Con malas sensaciones llega
“Nature of the Beast” que puede sonar como a los Judas Priest de los últimos
trabajos, riff hard heavy, voz más comedida y alejándose de extremos. También
me sonó a Megadeth. Un corte correcto que rompe de nuevo la línea presentada en
la tripleta inicial, metido con calzador.
“Room 117” que va de thrash
melódico, que podría firmar Megadeth, por los fraseos y cómo entran o se
superponen las guitarras. Destaca Skolnick con un solo preciso y luminoso.
Parecen muy lejanos aquellos primeros tres temas y tengo las sensaciones de
estar en otro disco.
Recuperando el rumbo, “Havana
Syndrome” comienza muy thrash Bay Area, muy inicios de Testament, sin el peso
del black. Las guitarras recorren a gran velocidad y deudoras de la NWOBHM. Se
vuelven buenas sensaciones y encaran bien el final.
“Para Bellum” es un gran broche.
Inicia con un largo pasaje instrumental, Chuck recupera los guturales y las
guitarras brillan afiladas. Volvemos a la guerra, marcha marcial. Un corte muy
serio, plagado de buenos riffs, los cambios y como se acelera, las guitarras están
de diez. Suenan aplastantes y precisas. En el estribillo tiene un cambio muy
hardcore punk y se encrespan con otro repunte black. Cierran, dejando todo en
lo alto. Un tema muy bueno.
El último trabajo de Testament, "Para Bellum", es en exceso pretencioso. Confuso,
con dudas de identidad. El abanico de estilos en los que se mueve es muy amplio
y eso acaba perjudicando la línea de los que nos cuenta. Me ha dado la
sensación de haber escuchado un disco de metal progresivo que mezcla de todo
con mucha técnica y maestría pero no acabo de entender el contexto del trabajo. ¿De qué va "Para Bellum"? ¿Es una crítica contundente, oscura y despiadada de los
tiempos que corren? Tal vez en las letras y en los primeros temas sí, pero luego
una balada de desamor, historias del antiguo oeste... ¿fantasmas japoneses?
Menuda ensalada nos han colado estos máquinas de Testament. Quitando 4 temas
todo tendría más sentido. No existe ningún concepto de disco, es un variado
collage de estilos y temas que puedes reproducir de forma aleatoria en Spotify.
Para querer ser lo reyes de algo no tienes que dar gusto a todos, tal vez
tienes que ser valiente y apostar por lo que quieres decir. El título para este
LP debería ser "Kings of Collage". Mi nota es un 6,5. Si apuestan por la línea de
fusionar elementos blacker a su clásico thrash tendrán mi sobresaliente, eso
habría sido un golpe de autoridad, estas medias tintas no tienen sentido.

Pues yo, Burn, te diré que no he sido capaz de escuchar el álbum todavía. Me puse cuando salieron en su momento Infanticide A.I. y Shadow People y me parecieron tan horribles que pasé olímpicamente cuando lo editaron. Ahora lo estoy escuchando mientras escribo esto y es que no reconozco aquí a Testament... For the Love of Pain me ha hecho pensar más en Dimmu Borgir o en Vader que en ellos mismos. No tío, esto no es para mí y te lo dice alguien que lleva 30 años escuchando black y death metal. A mí este popurrí de metal moderno que se han sacado de la manga me parece un espanto y no me explico ese 88% que tiene en metal-archives. Bueno, sí, ya lo explicas en tu introducción, con tal de impresionar, todo vale y este Para Bellum hace mucho ruido. Yo, en cambio, lamento escuchar a Testament editando esta horterada.
ResponderEliminarLa influencia del proyecto alterno, Dragonlord, de Eric a Testament no aporta nada, todo lo contrario, además hay unos apoyos vocales bastante malos en algunos temas.
ResponderEliminarCreo que deberion quedarse con el sonido que tenian en el Dark Roots of Earth, para no irme tan atrás en su discografia.
A mí ya no es que no me gusten los apoyos vocales, que no lo hacen, es que me cansa sobremanera el abuso del gutural que hace Chuck Billy. Siempre he pensado que Demonic es el peor álbum de la banda y en buena medida es por la voz. Yo creo que es el mejor vocalista del thrash metal, pero abusando de ese registro pierde por completo su encanto. Aguanto que la use de forma muy puntual como recurso expresivo, pero no durante todo el LP, para eso me pongo a Morbid Angel. A mayores de que Drangonlord eran una basura extrema de poco gusto... os garantizo que no conozco a nadie con algo de criterio en el black metal que se los tragara en su día. Respecto al sonido actual de Testament, Dark Roots of the Earth fue lo último que me compré de la banda, aunque no recuerdo yo darle mucha bola ya en su día y el último álbum que realmente disfruté fue The Formation of Damnation... ese es el sonido que visualizo yo para los Testament modernos, no esta "metalpacada" pseudoextrema.
EliminarTestament hace ya un par de discos que perdieron la brujula, quieren combinar varios estilos y la jugada no sale bien.
EliminarYo empecé a desconectar a partir de Dark Roots of the Earth y, desde entonces, solo le pego una escucha a los singles que van salpicando de cada álbum. Nunca consiguen llamarme la atención lo suficiente como para escuchar al disco completo, pero esta vez ha sido la peor de todas y me han mantenido alejado. Yo entiendo que este es un movimiento por mantener a la banda vigente en tiempos en los que las música es lo de menos y prima el impacto rápido. No se van a poner ahora máscaras, corpse-paint o capuchas, que sería ridículo, así que brutalizan su propuesta para conseguir un impacto que no tienen en términos de imagen. Yo echo de menos que compongan buenas canciones en lugar de hacer tanto ruido...
EliminarLos dos primeros temas tienen un pase, musicalmente hablando, pero en general no me gusta, no es Testament, para mi no llega ni al aprobado. Los mejores discos son del primero al The Ritual incluido. Con el grovero Low pegaron un bajón importante y a partir de ahí han sacado discos mediocres, algunos mejores, otros peores pero en definitiva mediocres, que si muy bien tocado pero no perduran en la memoria y Para Bellum no es la excepción.
ResponderEliminarEl batería es un monstruo, si es que toca él porque hoy en día cualquiera sabe con eso de las baterías programadas, pienso que no encaja, no es su estilo. Para mi, el mejor batería para Testament siempre a sido y será Louie Clemente, yo lo reivindico, sabía poner los puntos sobre las ies sin tanto artificio
Lo escuché cuando salió y lo volví a escuchar anoche con tu crítica como excusa. Mi veredicto sigue sin ser bueno: estos Testament no fluyen; cuánto más extremos intentan sonar, más saturada, densa e insípida se vuelve su música. La primera mitad del disco es una aberración, sin paliativos. Mención especial a la balada, que es tan inesperada y está tan fuera de lugar que el contraste resulta hasta cómico. El disco empieza a hacérseme escuchable una vez termina 'High Noon' (temita muy 'Gathering', pero que no trasmite nada y se hace bola); y lo que viene después, ni es coherente con los dos cortes que han abierto el disco, ni le da para remontar el vuelo. 'Havana Syndrome' y 'Para Bellum' son buenas canciones, pero no creo que justifiquen la escucha del álbum, qué hablar ya de su compra. Un collage, como bien dices. Muy inconexo estilísticamente y con la gracia justa. Poquísima inspiración veo yo en los cincuenta minutazos que dura; ni siquiera por parte de Skolnick, por muchas flores que le tiren algunos.
ResponderEliminarMejor que el de Dark Angel, no obstante. En verdad, de toda esta reciente oleada de Thrash veterano, el único que me ha convencido ha sido el nuevo de Coroner, y aun así lo veo a años luz de su material clásico. Va a haber que encenderle un par de velas a Megadeth y a Kreator, aunque me da en la nariz que se vienen dos decepciones más.
AmbarMosquito, me parece que haces un análisis muy certero en pocas líneas. Yo tengo exactamente la misma sensación que tú en todos los aspectos, aunque no he sido siquiera capaz de escucharlo del tirón en una sola ocasión. A mí es que ni esa versión brutalizada de los tres primeros temas me convence lo más mínimo. Es más, es ya suficiente para saber que estos Testament no son para mí. La balada, que en otro momento hasta podría llegar a gustarme, está totalmente fuera de lugar y entra como un elefante en una cacharrería. Lo que dices tú, ni siquiera veo a Skolnick tan fino como en el pasado y no me parece suficiente para levantar unas composiciones que se me antojan un torpe intento de sonar actuales. Seré yo, que tengo un concepto anticuado del thrash metal, pero seguro que esto no es...
EliminarPues el último de Kreator lo estoy escuchando ahora y me está dando muy buenas sensaciones
EliminarYo pienso que el problema radica en que muchos esperamos una vuelta a los orígenes no sólo de Testament, si no de docenas agrupaciones veteranas que lo mejor de sí lo dieron hace más de treinta años. Sólo hay que mirar en restrospectiva y comprobar cómo ya, nada más empezar los 90s, el Thrash tal y como lo vimos nacer y evolucionar en tan sólo seis o siete años, con la venida del Death Metal éste ya estaba dando signos de agonía.
ResponderEliminarLo cierto es que ya nada volvió a ser igual. Mientras unos tiraban a decelerar considerablemente los ritmos, sonando mas heavy/hard otros se acogían a propuestas más brutales o alternativas. Ni siquiera retornos como los de Forbidden, Anthrax, Heathen, Sacred Reich, Pyracanda o más recientemente Dark Angel o Coroner han logrado hacer algo medianamente memorable a su legado, y es justamente por esa razón por lo que yo no esperaba gran cosa de este disco de Testament por eso mismo: Porque llevo más de 20 años con la esperanza de esa "vuelta a las raíces", cosa que jamás se ha materializado y lamentablemente nunca lo hará.
Estamos para bien o para mal en otro tiempo y otra época y éste Para Bellum es lo que toca. Con todo, no digo que no haya un par otres de temas que no están mal, pero en otros términos coincido con la mayoría de vosotros. ¿Blast beats?, ¿guturales?, ¿para qué?. Al parecer el avanzar en tecnología parece suponer que todo hay que complicarlo en exceso, cuando yo pienso que lo verdaderamente complejo es hacer un tema sencillo, machacón y que me vuele la cabeza sin necesidad de tanto artificio y modernuras varias.
Pese a que no llega a ser un desastre como el de Dark Angel y que estos son los Testament del nuevo milenio, para mí no llega al aprobado. Por suerte sigue habiendo toneladas de buenos discos que al menos a mí me quedan por descubrir, así que a otra cosa...
Discrepo con lo de Coroner, no es Mental Vortex pero me parece un buen disco de trash técnico y ciertamente algo arriesgado porque el estilo no pega nada con lo que se hace hoy en día. El de Dark Angel no puedo opinar porque no lo he escuchado, nunca me ha dicho nada esa banda y eso que he oído su mejor placa Darkness Descends que no digo que sea malo pero a mi no me llega, culpa mía seguramente. El último de Dark Angel tal y como lo ponen en todos los medios debe ser una auténtica mierda.
EliminarCon Testament para mi sería cojonudo que volvieran al sonido del Souls of Black que para mi es la etapa que más me gusta de ellos, más que The Legacy/The New Order, ojo que también me gusta. En pocas palabras, y siento repetirlo mucho, me gustaría que volviera Louie Clemente, ya se que eso es imposible pero no se, podrían fichar a un bataca que no fuera tan técnico porque lo bueno y sencillo doblemente bueno... joder que esto no es rock sinfónico.
No me gustaría una vuelta a los orígenes de las bandas Thrash, repetirse no me apetece. Hay una montaña de buenos discos de los 80 del género y no hacen falta más. Lo dijeron todo y lo dieron todo. Veo normal una evolución y no recurrir a lo de siempre. En los 90 vivimos una reinterpretación del thrash. Con la evolución y crecimiento del metal extremo es normal que el thrash se quedara en poco, como un hermano menor. Por lo general las grandes bandas del thrash se suavizaron y volvieron más accesibles. La idea de adentrarse en el black desde el thrash no era tan mala. Testament lo podría hacer, pero no es su intención. Ellos quieren hacer un disco actual de Nuclear Blast, si hueles un poco el sello ahí tienes a Kreator, In Flames, Nightwish, Epica, Lamp of God, etc etc La flor y nata del metal actual. Todo lo vendible. Testament quiere encajar en ese público de Metal Blast, por eso te dan desde el extremo hasta una balada con orquesta. Ese es su objetivo, no es hacer un buen disco de thrash, ni de metal extremo, es hacer un buen disco de metal actual.
ResponderEliminarTenía claro y me habéis confirmado, que a los que os gusta el black metal esto no os iba a encajar. En cambio, no soy fan del black metal y ese toque blacker no me disgusta tanto aunque no lo veo para 60 minutos, lo veo para dar pinceladas, en unos temas más, en otros menos. Las voces dobladas no me han gustado. Hay cuatro temas que no entiendo que tengan cabida en el LP porque no son coherentes. Son para encajar en este mundo de metal actual.
Lo de Dark Angel es una pena. Megadeth pinta mal. Kreator me parece más coherente pero sigue siendo una apuesta por el metal de ahora. Entiendo que estas bandas sienten que deben adaptarse al público de hoy día y quieren llenar aforos, no van a hacer música para pequeños grupos.
De Testament me quedaría con sus primeros 5 discos. Del nuevo milenio me aburren más, el Dark Roots es el que más recuerdo.
Gracias por comentar y la próxima traeré el último de los Kreator.
Saludos
Ciertamente, a mí, que llevo desde 1995 escuchando black metal y, en menor medida, lo sigo haciendo, NO me gusta lo que hacen Testament actualmente, como no me gustó lo que hicieron Dragonlord en su día. Y, sinceramente, dudo que esto le pueda convencer a nadie que haya estado metido alguna vez en el black metal de forma medianamente seria porque suena artificial e impostado. Justamente, el black metal debería ir de lo contrario, música genuina, sincera y emocional, no es algo que puedas hacer para convencer al público y, cuando esto ocurre, lo detectas y lo desprecias. La maniobra de Testament es puramente comercial, por supuesto, y, por tanto, no es sincera. No les es natural, es algo que no está en su ADN y, en sus manos, suena tremendamente forzado. Igual que lo fue hace años servir de imagen para "Affliction", ejemplo paradigmático de la imagen "metalpaca", puro márketing... Yo no pido una vuelta a las raíces porque eso es imposible, soy consciente, no estamos en 1987. Lo que pido es sinceridad, que hagan lo que saben porque es lo que les sale de dentro, no lo que piensan que le va a gustar a la chavalada que habitualmente consume los "productos" de Nuclear Blast o Napalm Records. Esas maniobras no suelen funcionar y yo creo que a Testament no les está saliendo bien. Igual me equivoco y este disco es un pelotazo... también estoy plenamente convencido hace años de que la gente cada día tiene menos criterio y no solo en lo que respecta a la música, en todos los aspectos de su vida. La música no es más que otro ejemplo... Vivimos en la cultura del impacto y quien hace más ruido es el que sale ganando.
EliminarTienes razón, hoy en día impera la cultura del pelotazo, nadie innova porque las compañías no apuestan por nuevas propuestas, van a lo seguro, si una cosa funciono el año pasado, la repiten al año siguiente, nadie arriesga y en consecuencia salen productos casi identicos de consumo rápido que no perduran. Pasa también en el cine.
EliminarYo no quiero que Testament saque un álbum idéntico a Souls of Black pero si igual de bueno, me da igual que coqueteen con el Black metal, cosa que pienso que podrían hacerlo si no estuvieran tan presionados por su discográfica
En la música, en el cine, en la política, en la comunicación, en la alimentación... vivimos tiempos de urgencia, en los que nadie puede o quiere invertir el tiempo necesario en ver las cosas crecer, desarrollarse... La gente pide la comida por teléfono o la compra precocinada en el supermercado, el que tiene más éxito es el que dice la burrada más escandalosa y de "líder" del mundo occidental tenemos a un loco que se dedica a insultar al resto de la humanidad y cada día decide invadir un país nuevo... Y lo peor es que encima a la gente le parece buena idea. Nos pisotea y nosotros le aplaudimos las gracias... ¿Por qué iba a ser el heavy metal algo diferente? Si queremos un poco de autenticidad, hay que ir más abajo, no lo vamos a encontrar en el modelo Nuclear Blast.
EliminarRenovarse o morir en el intento.
ResponderEliminarEsta gente tiene los.... pelados de tocar, sacar discos y girar por todo el mundo. He tardado unos días porque quería darle unas vueltas al disco antes de opinar, y he leído todo lo expuesto aquí arriba.
Hay cosas con las que estoy de acuerdo, como esos ramalazos blackers que, sinceramente por ser poco recurrentes, los veo como algo anecdótico. Pueden gustar mas o menos, pero son otra pincelada para dar mas vida al disco. No es lo mejor pero tampoco tienen que esconderse. Lo de la voz gutural, lo lleva haciendo ya mucho tiempo Chuck. Y sinceramente creo que les queda mejor que cuando cantaba todo el rato con el mismo tono (estoy escuchando The gathering y menudos berreos que mete el tío; ya no los recordaba).
No, los discos de los 80 y 90 (su sonido, producciones y demás no van a volver). Que cada uno se quede con los Testament que quieran, pero yo creo que este no es su mejor disco, pero tan malo tampoco es.