Entre las publicaciones y webs especializadas de metal destacan el último trabajo de Testament, “Para Bellum”, como uno de los mejores LP's del 2025. A esta alturas y viendo el panorama, tampoco es muy de fiar lo que uno puede encontrarse entre reseñistas, youtubers y los intereses de algunos de estos medios. Tampoco es mi intención venir aquí a poner a parir al mediocre panorama “metálico” actual ni afirmar que el trabajo de los californianos sea para quemarlo por herejía. Vivimos un presente con una falta enorme de espíritu crítico y de eso no son culpables Testament, pero sí influenciables. Vengo a dar mi punto de vista, en contraposición a esta exaltación de un trabajo con luces y sombras.
Testament son una banda veterana
con una amplia y notable discografía. “Para Bellum” es el decimocuarto LP de su
carrera que se aproxima a los 40 años. Son una leyenda del thrash metal y
además están en buena forma. Si tuviera que poner a una banda en el trono del
thrash metal actual (si tal cursilería existiera) sin duda colocaría a
Testament. Slayer hace tiempo que no existen, Anthrax desaparecidos, Megadeth
dando las últimas puntadas y Metallica hace décadas que abandonaron el thrash.
Por trayectoria, capacidad y presencia, Testament son la cabeza visible. Todo
esto no quita que su último trabajo no llegue a gustarme del todo. No encaja
conmigo, con mi concepto de lo que debe ser una banda de thrash metal. Aquí
vuelvo al trono. Este es un disco pretencioso que busca agradar a un amplio
espectro del público actual, el llamado “metalero”. El disco está pensado para
gustar al que disfruta del metal extremo en sus variantes blacker o death metal
o el que disfruta del thrash más comercial que evolucionó dejando el yunque del
old school. Tiene hasta heavy o hard rock. Es una amalgama de estilos y
energías para ese metalero actual y global, que tan pronto come carne cruda
como una ensalada de tofu.
“Para Bellum” se presenta con una
portada estupenda de Eliran Kantor que es el artista de portadas de heavy de
los últimos años, todo un acierto. Sale a través de la poderosa Nuclear Blast
Records, bajo la producción Eric Peterson, Chuck Billy y Juan Urteaga, a las
mezclas el sueco Jens Bogren, con experiencia dilatada en bandas como Opeth,
Paradise Lost, Arch Enemy, Sepultura, Kreator, At the Gates, Angra, Symphony X o Powerwolf. El disco suena de diez y en este aspecto no se puede poner
ni un pero.
El comienzo es demoledor, “For the
Love of Pain”, “Infanticide A.I.” y “Shadow People”, los tres primeros temas te
zarandean y golpean por doquier en lo que podríamos calificar de fusión de
thrash metal con pinceladas black y death, sobre todo las dos primeras. En el
tono de la guitarras y el uso de la batería. Se nota la influencia de Peterson
con su otra banda Dragonlord y la irrupción del nuevo miembro Chris Dovas, de
27 años, con experiencia en una banda de power metal, FireWing, de la que poco
puedo decir. El nuevo batería es un rey de taca, taca, blast-beat y todas
estas muestras de velocidad y contundencia que son necesarias para adentrarse en
ritmos frenéticos. El tipo le da a las baquetas y los pedales que te mueres. ¿Me
gusta su estilo? No del todo. Es un batería mecánico de los que no destilan más
que fría, frenética y rítmica interpretación. Hay en temas que funciona bien y
en otros queda esa ametralladora sin alma. Repito que me parece una máquina con
la batería, pero no es para mí. Recuerdo que Gene Hoglan salió de la banda para
volver a sus Dark Angel, batera de enorme trayectoria y cuyo estilo me gustaba
más y he echado en falta.
Volviendo al comienzo, “For the
Love of Pain” te pasa por encima, te patea, te golpea, te arrastra al infierno.
Es rápida, oscura, infernal, black/death sobre un thrash metal que es un
proyectil destructor, sin compasión. Las guitarras de Peterson y Skolnick
abrasan, técnicas y pesadas. El bajo de DiGiorgio junto al inmisericorde Dovas
no dejan vida a varios kilómetros. Qué decir de Chuck Billy que tira de
guturales y nos trae la voz del mismísimo averno, apoyado en voces del propio
Peterson. Es una explosión radiactiva como la de la portada. La primera escucha
impacta y me recordó a esos primeros coqueteos de Testament con el extremo a
mediados finales de los 90 como "Demonic", pero entrando en terreno negro,
fangoso y muerto.
Por esas sendas del "Low" o "The
Gathering", “Infanticide A.I.” es un tema vertiginoso y con gran presencia de la
batería ametralladora de Dovas, blast-beat y que baja algo la oscuridad
respecto su predecesor pero con una carga de contundencia bestial, recordándome
en cierto regusto a Vader. Billy deja una voz más rasposa y no tan grave,
demostrando que tiene un registro muy amplio, en el que puede ser el mejor
cantante de thrash metal. A pesar de todo, lo siento más thrash y más
Testament, una banda que siempre buscó nuevos lugares para añadir a su estilo.
Siguen moviéndose y encontrando nuevos caminos, escapan de encasillarse o
quedarse dando vueltas en torno a lo mismo. Esto es de admirar, su capacidad
para seguir adentrándose de nuevos retos y buscando nuevas vías para
expresarse.
“Shadow People” es más
reconocible como un tema de thrash de tempo medio, pesado, contundente. Los fans
del género van a agradecer cabeceando con el riff. Algo machacón en el buen
sentido, de los que se disfrutan, con su cambio de ritmo al medio y rupturas.
Un tema con el que acabo diciendo, qué buenos son estos tipos, son lo mejor que
podemos escuchar.
En este momento pienso que esto
es "Para Bellum", preparados para la guerra. Un thrash con pinceladas, una más
gruesas que otras, de black metal y les queda estupendo a estos Testament. Pero
el cuarto corte tira todo esto por los suelos. Uno de los mayores bacatazos que
yo recuerde en un disco.
“Meant to Be” es una balada de
más de siete minutos. Semejante tortazo no lo veía venir. Me ha recordado a los
Metallica del álbum negro. Se supone que es aquí donde iba a participar Floor
Jansen, cantante que pasó olímpicamente de la propuesta porque no quiere saber
nada de estos inventos. No es una seguidora del heavy metal que pinta extremos
y lo dejó claro con su polémica con Slayer a la que calificó de terrible y
aburrida. Afortunados de que Floor no haya aceptado la proposición porque
habría sido como poner un pedacito de Nightwish aquí y no habría quedado nada
bien.
Hasta apoyo orquestal tiene el
tema en cuestión que ha sido un jarro de agua fría cuando empezaba a creer en
estos nuevos Testament. Es cierto que ni es la primera balada, ni la última que
harán los californianos. Que es casi tan buena como “Return To Serenity”, puede
ser, pero aquella balada estaba en otro contexto, en otro álbum más comercial
como "The Legacy" que era un post Black Album de Metallica. “Meant to Be” es el
tema más largo y de manera innecesaria, podría haberse colocado al final o con
una duración de cuatro, pero me he visto armado hasta los dientes, en medio del
infierno y de repente… ¿una canción de desamor? No recuerdo un corta rollos de
esta magnitud. No encaja en un disco como éste.
“High Noon” vuelve a la tralla,
voz cavernosa, la banda sonando gruesos como bestias de un gran tonelaje. Black
condimentado sobre un thrash aniquilador. La batería vuelve a sus ráfagas de
destrucción, las guitarras aplastan, solo la muerte queda en el ruido
atronador. Tal vez algo simple en comparación con las tres primeras, monótona.
Puedes pensar que la balada ha
sido un pequeño traspiés pero aquí llega otro: “Witch Hunt”. Comienza inmisericorde
y en la segunda mitad del tema como que pierde todas las fuerzas y nos endulza
la despedida sin acabar de entender este tema que va de moderno, de banda
insulsa.
A estas alturas el disco parece
perder fuelle, con ciertas dudas de identidad. No se muy bien qué me quieren
contar en conjunto.
Con malas sensaciones llega
“Nature of the Beast” que puede sonar como a los Judas Priest de los últimos
trabajos, riff hard heavy, voz más comedida y alejándose de extremos. También
me sonó a Megadeth. Un corte correcto que rompe de nuevo la línea presentada en
la tripleta inicial, metido con calzador.
“Room 117” que va de thrash
melódico, que podría firmar Megadeth, por los fraseos y cómo entran o se
superponen las guitarras. Destaca Skolnick con un solo preciso y luminoso.
Parecen muy lejanos aquellos primeros tres temas y tengo las sensaciones de
estar en otro disco.
Recuperando el rumbo, “Havana
Syndrome” comienza muy thrash Bay Area, muy inicios de Testament, sin el peso
del black. Las guitarras recorren a gran velocidad y deudoras de la NWOBHM. Se
vuelven buenas sensaciones y encaran bien el final.
“Para Bellum” es un gran broche.
Inicia con un largo pasaje instrumental, Chuck recupera los guturales y las
guitarras brillan afiladas. Volvemos a la guerra, marcha marcial. Un corte muy
serio, plagado de buenos riffs, los cambios y como se acelera, las guitarras están
de diez. Suenan aplastantes y precisas. En el estribillo tiene un cambio muy
hardcore punk y se encrespan con otro repunte black. Cierran, dejando todo en
lo alto. Un tema muy bueno.
El último trabajo de Testament, "Para Bellum", es en exceso pretencioso. Confuso,
con dudas de identidad. El abanico de estilos en los que se mueve es muy amplio
y eso acaba perjudicando la línea de los que nos cuenta. Me ha dado la
sensación de haber escuchado un disco de metal progresivo que mezcla de todo
con mucha técnica y maestría pero no acabo de entender el contexto del trabajo. ¿De qué va "Para Bellum"? ¿Es una crítica contundente, oscura y despiadada de los
tiempos que corren? Tal vez en las letras y en los primeros temas sí, pero luego
una balada de desamor, historias del antiguo oeste... ¿fantasmas japoneses?
Menuda ensalada nos han colado estos máquinas de Testament. Quitando 4 temas
todo tendría más sentido. No existe ningún concepto de disco, es un variado
collage de estilos y temas que puedes reproducir de forma aleatoria en Spotify.
Para querer ser lo reyes de algo no tienes que dar gusto a todos, tal vez
tienes que ser valiente y apostar por lo que quieres decir. El título para este
LP debería ser "Kings of Collage". Mi nota es un 6,5. Si apuestan por la línea de
fusionar elementos blacker a su clásico thrash tendrán mi sobresaliente, eso
habría sido un golpe de autoridad, estas medias tintas no tienen sentido.

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