jueves, 29 de enero de 2026

Metal al día: Megadeth - Megadeth (2026 BLKIIBLK Records)

 

1. Tipping Point (4:29)
2. I Don't Care (3:10)
3. Hey God?! (3:29)
4. Let there Be Shred (3:58)
5. Puppet Parade (4:41)
6. Another Bad Day (3:37)
7. Made to Kill (4:01)
8. Obey the Call (4:20)
9. I Am War (3:46)
10. The Last Note (5:31)
11. Ride the Lightning (bonus track) (6:11)

43 años presencian la vida de Megadeth, la creación de Dave Mustaine, desde su acrimoniosa salida de Metallica en 1983. 43 años en los que hemos visto de todo, éxitos y fracasos, pero, sobre todo, años de buena música, instantes de auténtica genialidad, intercalados con momentos de verdadera sequía creativa, para qué os voy a mentir... y es que cuatro décadas dan para mucho. Para subir y para bajar, pero no todo el mundo consigue volar tan lejos y tan alto y Dave Mustaine debería estar muy orgulloso de lo que ha conseguido, aunque se haya pasado media vida mirando de reojo lo que hacían otros.

Cuando se anunció el adiós de Megadeth, fui escéptico. A estas alturas he visto suficiente como para saber que pocas despedidas son definitivas en el mundo de la música y que el propio Mustaine ya amagó con una hace 24 años. Dos añitos tardó de aquella en recuperar el nombre, pero esta vez mucho me temo que debe ir en serio. Mi abuelo sufrió esa misma contractura de Dupuytren que padece desde hace un tiempo y, si la cirugía no ha encontrado una solución milagrosa en los últimos años, pocas posibilidades veo que de que este hombre siga tocando una guitarra como es de recibo para mantener el nivel que exigen Megadeth. Hasta en dos ocasiones operaron en su día a mi abuelo, que yo recuerde, sin que se arreglara gran cosa y en pocos meses volvía a tener las manos prácticamente igual. No provoca otro daño significativo más allá de que los tendones se contraen hasta que meñique, anular e incluso corazón tocan con la yema de los dedos la palma de la mano, haciendo imposible estirarlos... Como comprenderéis, poco puede hacer un guitarrista para corretear por el mástil llegado este extremo. Mucho me temo que, después de superar un cáncer de garganta, algo tan banal como esto sí que se va a llevar a Megadeth por delante y provocará la jubilación definitiva del tan impertinente como genial pelirrojo.

Dave Mustaine nunca ha sido un tipo discreto y ha anunciado el fin de sus Megadeth a bombo y platillo. Lógicamente, no se iba a marchar en silencio, no es su estilo. Así las cosas, las expectativas para su último álbum parecían estar bastante altas por el mundo en adelante, no tanto en mi caso. Mustaine fue muy transparente a través de sus anticipos, quizás demasiado, y dejó muy poco margen para la sorpresa en un álbum que debería haber llegado para reventar el 2026 y que dudo que provoque mucho más que un leve temblor. Escucho en él exactamente lo que me esperaba. Un intento medianamente logrado de rendirse un autohomenaje, de resumir su propia carrera en un solo trabajo, como bien daba a entender su título, pero algo que no encuentro ni por asomo a la altura de sus mejores momentos y que veo lejos de ser recordado como un punto álgido de su discografía. Es más, siendo un álbum correcto y disfrutable, lo encuentro condenado a no ser recordado por mucho más que por ser “el último disco de Megadeth” y, aunque me gustaría decir en este momento que Megadeth han puesto un broche de oro a su carrera, mucho me temo que no voy a poder. Tampoco voy a afirmar lo contrario, como están haciendo algunos.

No suelo ser muy dado a las reseñas tema por tema, pero creo que la ocasión bien lo merece y la diversidad que aquí encuentro así me lo demanda. Primero, lo que ya conocemos. “Tipping Point" es un temazo que durante unos días me hizo albergar la esperanza de que Megadeth se marcharían con un estruendo clamoroso, pero me temo que al final han sido más fuegos fatuos que cualquier otra cosa. Ya la comenté en su día, vertiginosa, precisa, directa, bien grabada y maravillosamente tocada... Megadeth en estado puro, los que nos gustan, aquella imparable banda de thrash metal técnico que nos maravilló en 1990. Arranca por todo lo alto el álbum, pero, por desgracia, también acaba siendo lo mejor que tiene. “I Don't Care” sigue a continuación y, como también convinimos en su momento, es una cagarruta que no ha gustado a casi nadie y a la que únicamente la sacan de su mediocridad unos solos tremendos de Mustaine y Mäntysaari. Y eso que en el contexto del álbum no funciona tan mal como me imaginaba. Entiendo que Dave quiso incluir su momento punk en alusión a sus años mozos y hasta le puedo notar un tufillo a “Peace Sells"... sólo que ya no es un crío de 15 años y tanto la música como la letra parecen salidas de la mente de un chaval con problemas de acné. Bajón tremendo que levanta con solvencia una “Let there Be Shred” que nos ofrece exactamente lo que promete, una oda a la velocidad y a la guitarra heavymetalera... el otro zarpazo thrash del LP. Y, cuando digo “el otro”, ya os adelanto que no va a haber más. Culmina la terna de singles una “Puppet Parade" algo insulsa que alterna un riffeo muy “Countdown to Extinction" con un estribillo más “Cryptic Writings". Es más, la encuentro lamentablemente parecida a aquella “A Secret Place" que me hizo pensar ya en su día que algo se empezaba a torcer en una banda que hasta entonces parecía infalible. Las sensaciones de entrada resultan un poco encontradas (dos buenas, una bastante mala y otra que ni fu ni fa) y mi posible entusiasmo inicial tardó poco en moderarse.

El título y estos cuatro adelantos me llevaron a la conclusión precipitada de que íbamos a toparnos con un álbum heterogéneo que intentaría resumir casi todas las caras de Megadeth en un solo trabajo (olvidándose, en buena medida, de la experimentación de “Risk" y “Super Collider"), como un intento de recopilatorio de grandes éxitos a base de canciones nuevas. Solo que sin la grandeza y sin el éxito... conforme avanza, compruebo, sin demasiada sorpresa, que no iba mal encaminado.

“Hey God?!” es la primera de las canciones que me encontraba de nuevas y diré que no está mal, aunque tampoco me vuelve loco. Un medio tiempo rítmico de riffs entrecortados y melodías heavies muy típico de “Countdown to Extinction", que aguanta el tipo, pero que también veo lejos de ser capaz de perdurar en la memoria de los seguidores sobre canciones con mucha más pegada que nos dejaron durante sus años de éxito a principios de los 90.

“Another Bad Day" sigue la misma línea de heavy metal de potentes distorsiones y estribillos que buscan sonar pegadizos, pero, de nuevo, no la veo más que para una cara B de la era “Youthanasia". Para que os hagáis una idea, suena como una versión floja de “Family Tree", que ya no era una de mis favoritas en su exitoso álbum del ‘94. Bastante sosa, la verdad.

“Made to Kill", de acuerdo a su título, eleva el nivel de agresividad y acaba siendo de las mejores. Un buen tema de heavy-thrash moderno que podría figurar sin despeinarse en “Endgame", “Dystopia” o “The Sick, the Dying... and the Dead!". Tampoco es una locura, pero tiene buenos riffs, mucha energía y geniales solos de un Temu Mäntysaari que brilla en su única oportunidad junto a Mustaine, aunque lo tiene jodido para dejar huella en tan poco tiempo teniendo en cuenta lo que han hecho sus predecesores a lo largo de cinco décadas. Poco que reprochar a la labor del finlandés, que quede claro. LoMenzo y Verbeuren muy en su sitio también, como era de esperar, sin grandes alardes. Leo a la gente alucinar con el belga y yo tampoco escucho algo fuera de lo común a estos niveles, salvo quizás en esta "Made to Kill" en la que cuaja muy buen trabajo. Es un estupendo batería y seguro que es capaz de mucho más, pero no veo yo que haga nada aquí que no hayan hecho antes Chris Adler, Shawn Drover o Jimmy DeGrasso. Cada día tengo más claro que la gente lo flipa con cualquier cosa...

“Obey the Call" me ha parecido otro corte sólido, digno de estar por ahí perdido en la segunda mitad de “Countdown to Extinction", cosa que tampoco está nada mal. De hecho, me recuerda bastante a “Psychotron" con un fraseo vocal a lo "Sweating Bullets" y refuerza esa sensación autoreferencial que me van dejando muchas de las canciones del álbum, aunque está mejor durante las estrofas que en un estribillo que parece querer sonar a Alice in Chains. Me gusta mucho, eso sí, su frenético tramo final en el que Temu Mäntysaari y Mustaine se baten en duelo casi como en los tiempos de Marty Friedman. Nada mal, tampoco... otra de las destacadas.

En una línea similar va también la discreta “I Am War", aunque con bastante menos empuje en esta ocasión. No me extrañaría encontrármela por ahí perdida en un “United Abominations", un “The World Needs a Hero" o incluso un “Th1rt3en". Sin más, tema correcto que no tiene nada de especial y que vuelve a reproducir el mismo esquema de los cuatro anteriores.

“The Last Note" apela a nuestros sentimientos reforzando la idea de que Megadeth no han venido a despedirse con un disco de thrash metal, cosa que me desconcierta, y decepciona, un poco tras dos pepinazos como “Dystopia" y “The Sick, the Dying... and the Dead!" que nos dejaron un último y bienvenido destello de calidad. Dos trabajos que tenían sus altibajos, pero que nos entregaron al Mustaine más malhumorado y vibrante en años... este “Megadeth" no ha venido a hacer lo mismo y casi tiene más en común con los Megadeth accesibles de los 90 y principios de los 2000, que con la banda de thrash técnico y melódico de “Rust in Peace" o “Endgame”. Hasta parece que le quiero ver un aire a una “Washington Is Next!" aún más melódica y emotiva... La gente anda bastante emocionada con esta canción en las redes y, sin estar mal, tampoco creo que sea nada del otro mundo.

Para el final me dejo, obviamente, una “Ride the Lightning” que se me antoja totalmente innecesaria. Entiendo la intención de Mustaine. Puestos a rendirse un homenaje final, no quiere dejar de recordarnos que él también puso una piedra en los cimientos de Metallica. Nadie se lo niega a estas alturas, ni Hetfield y Ulrich, pero no creo que tenga esa necesidad. ¿No tendría para eso más sentido escribir un trallazo de speed/thrash en la línea de los primeros Metallica? Más que correcta en ejecución, idéntica a la original, sale perdiendo en términos de sonido, energía y espíritu. La producción de Chris Rakestraw, correcta en todos los aspectos, puede ser más actual y funciona para las nuevas composiciones, pero no tiene ni punto de comparación con la profundidad del trabajo de Flemming Rasmussen y Dave Mustaine suena aquí todo lo fatigado que no le he notado a lo largo del álbum. Como digo, comprendo su intención, pero era muy jodido salir bien parado de esto y, aunque Megadeth dan la cara, el valor de la nostalgia es inigualable... Y esto os lo dice alguien que prefiere a Megadeth sobre Metallica en cualquier momento del día.

Sinceramente, llegados al final de esta historia, lamento que los últimos 47 minutos música de Megadeth hayan dejado tan pocos momentos para el recuerdo. No puedo decir que sea un álbum decepcionante o abiertamente malo, pero no es lo que me esperaba del pelirrojo en su último respiro. O, al menos, no lo era tras llevarme una grata impresión con “Tipping Point" y atendiendo a los antecedentes inmediatos. Aquí el jarro de agua fría llegó con “I Don't Care" y algo me dijo que no todo iba a funcionar como debería. Tras escucharlo de forma febril durante esta última semana, siento decir que no he cambiado de opinión y dudo que lo vaya hacer por muchas veces más que me lo ponga. Y todo ello sin mencionar siquiera la, no por esperada, menos llamativa ausencia de “viejos conocidos" que no se han asomado ni a saludar por aquí. Cuestión que, como fan, tampoco puedo dejar de lamentar.

¿Dónde sitúo yo entonces este “Megadeth" en su discografía? Pues desgraciadamente, de media tabla hacia abajo. No es ni remotamente comparable a nada de lo que salió entre 1985 y 1994 y, si os digo la verdad, tampoco lo veo al nivel de lo mejor que ha producido Mustaine en estos últimos 20 años, lo cual no lo mete ni entre sus diez mejores trabajos. Más bien, se trata de un “Cryptic Writings”, un “The World Needs a Hero", o un "Th1rt3en" en términos de consistencia e intensidad, aunque quiera jugar a ser “Countdown to Extinction” en más de una ocasión, cosa que tampoco es. Más a colección de canciones sueltas que a un LP verdaderamente cohesionado me ha sonado a mí. Lo triste de esto es que no, no creo que vuelva a este álbum homónimo cuando quiera rescatar a la banda en el futuro (si busco algo cercano en el tiempo, antes me pongo “Dystopia" o “The Sick, the Dying... and the Dead!", que me parecen bastante mejores) y me da pena decir que lo último que vayan a editar bajo este nombre se me haga tan prescindible. Puede que no sea el álbum de despedida que hubiera deseado, pero por mi parte no puedo más que darle las gracias a Dave Mustaine por haber creado la que es, en mi no muy humilde opinión, la mejor banda de la historia del thrash metal. Un brindis por usted, señor Mustaine, disfrute de su merecida jubilación... ¡Hasta siempre!

6,5/10

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