jueves, 21 de mayo de 2026

Metal al día: Exxûl - Sealed into None (2026 Productions TSO)

1. Bells of Exxûl (2:34)
2. Blighted Deity (10:30)
3. Walls of Endless Darkness (8:05)
4. Labyrinthine Fate (8:59)
5. The Screaming Tower (14:32)

Otra vez me acerco aquí por una vehemente recomendación, en este caso, de un colega, y otra vez me marcho con una ligera sensación de insatisfacción. Este “Sealed into None" empieza a ser celebrado como uno de los discos de lo que va de año, pero a mí se me está atragantado un poco y lo curioso es que es por motivos muy diferentes al de Fortress. Si “Death Is Your Master” bajaba rápido como una cerveza bien fría en un caluroso mes de agosto y, en parte por eso, me dejaba poca huella ya que salía por donde le correspondía tan pronto como entraba, igual que la birra, estos canadienses se me están haciendo bola y no consigo hacerme con ellos. La calidad está ahí, indudablemente, técnicamente son muy buenos y tienen un sonido bastante personal, pero a mí me está costando mucho encontrar algo a lo que agarrarme que me permita fijar con claridad la experiencia para volver a ella más adelante. Es más, me agota tanto la escucha que, en lugar de sentir ganas de volver a ponerlo al terminar, lo que me apetece casi es más descansar de él un ratito... que es lo que ocurre a veces cuando te pasas de intenso. Y mira que encuentro cosas que me gustan y que la propuesta, sobre el papel, me parece interesante, pero me está constando, qué queréis que os diga.

El que está aquí detrás es Phil Tougas, figura emergente del metal canadiense y uno de los músicos “de moda" tras el fichaje de sus Worm por Century Media y que ya armó un poco de revuelo también con Zeicrydeus y First Fragment. Músico visionario y metalero de estirpe (buena parte de su familia pasó los años 80 en los heavies D.D.T.), ha llegado a este mundo, el del heavy, se entiende, para ponernos las cosas difíciles y recuperar la música con sustancia. Y es que toda historia en la que se mete no resulta particularmente fácil de digerir, no os vayáis a creer. Si lo de Worm es un black/doom sinfónico, sobrecargado y lleno de detalles y First Fragment hacen un exuberante death metal técnico, Exxûl tiran hacia el doom y el heavy metal épico, pero ya podréis suponer que no lo hacen precisamente de una manera poco ambiciosa. Así, si bien Candlemass o Solitude Aeturnus parecen unos referentes inevitables por su emotividad, también me acuerdo de Crimson Glory, Hexenhaus o incluso Watchtower por sus frecuentes devaneos técnicos y progresivos. Todas esas bandas me gustan, y no poco, precisamente, sin embargo, algo no me termina de cuajar del todo en este “Sealed into None".

La cuestión es que el estilo de estos Exxûl es un poco complicado de manejar. Es como hacer malabares con mazas de fuego, si te pasas, te puedes quemar. Lo de tocar de puta madre y demostrarlo de vez en cuando está muy bien. Hacer canciones largas y lentas, pues también. Incluso hacer música densa, opresiva y dramática... pero es que todo al mismo tiempo, a mí me satura un poco. La cosa empieza prometedora, con un sonido oscuro, pesado y con mucha atmósfera. Phil Tougas (aquí Defender) arranca haciendo alardes guitarreros desde el comienzo de esa larga “Blighted Deity" y la voz de Thomas Karam (Stargazer), acrobática y expresiva, es perfecta para este heavy/doom cargado de fuerza guerrera. Durante un rato, tengo la sensación de estar ante algo muy especial, poderoso, oscuro y místico. Hasta diría que me mantengo bastante alerta durante los más de diez minutos que dura, pero me deja tan exhausto que me cuesta afrontar el resto y, cuando arranca “Words of Endless Darkness", ya no estoy del todo seguro de tener ganas de más.

No sé, igual es que no me coge a mí en un momento muy propicio para tales profundidades, pero ahora nos enfrentamos a otros ocho minutos de opresivo doom, de sonoridad death y voces heavies. Bien el arranque power a lo Solitude Aeternus al cabo de un par de minutos, pero el frenazo de vuelta al doom me corta la dinámica progresiva que llevaban hasta ese momento... No es una escucha fácil, sin duda, y “Labyrinthine Fate" no viene para aligerar las cosas. Otros nueve minutos de algo entre el power progresivo americano y el doom metal con estructuras complejas, guitarras virtuosas, un bajo atronador y una enorme carga teatral de las voces. ¿Por qué no estoy yo disfrutando más de todo esto? Algo más me llega la inmensa oda final de “The Screaming Tower" que, por momentos emociona seriamente, aunque quizás se vuelven a pasar de barrocos en sus catorce minutos de duración...

Más es más, que decía Yngwie Malmsteen, aunque no siempre estoy de acuerdo y creo que cada día menos. Quizás la cuestión es que me lo han puesto tan por las nubes, que al final me ha acabado decepcionando un poco. Y no porque no esté bien musicalmente o porque no propongan algo relativamente personal e interesante, sino, sencillamente, porque no ha conseguido engancharme. No tengo en realidad nada malo que decir de este “Sealed into None" y seguramente es de lo más interesante que ha salido en el heavy metal clásico en los últimos meses, pero lo noto un poco pasado de rosca, lo siento, y casi más que seguir dedicándole tiempo, estoy deseado ponerme con otra cosa. Con todo y con esto, si te gustan Solitude Aeternus, Memento Mori, Hexenhaus, Psychotic Waltz o incluso los Fates Warning más retorcidos, deberías encontrarlo interesante, al menos. A mí debería haberme encantado, pero, igual que me ocurrió hace unas semanas con Worm, algo no me ha terminado de encajar en el puzzle.

7/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario