Un nuevo LP de Crimson Glory es algo que pensaba que mis oídos nunca llegarían a escuchar, pero aquí está, finalmente. Han pasado 27 años desde su último álbum, 35 desde su debacle musical y 38 desde que editaron lo último que realmente mereció la pena, una auténtica eternidad... ¡Cómo para esperar algo viniendo de ellos! Es más, como en el caso de Sacramentum, Dawn o incluso de King Diamond, era muy escéptico sobre esta posibilidad y ni siquiera la publicación de un single digital, “Triskaideka", hace casi tres años consiguió convencerme de lo contrario. Ya había ocurrido lo mismo en 2012 y aquella “Garden of Shadows" grabada con Todd La Torre acabó cayendo en el olvido e incluso llegó a filtrarse un título para un supuesto álbum con “Midnight" aún en la banda en 2007... ¿Por qué iba a ser diferente esta vez?
Me alegra reconocer que estaba equivocado. Ojalá me equivoque también con King Diamond y cualquier día de estos se descuelgue con ese “The Institute” con el que lleva amenazando ya siete largos años... y la aparición de Lex Legion no ha hecho más que aumentar mi escepticismo. Sea como fuere, aquí está finalmente “Chasing the Hydra", justo una semana después de lo nuevo de Metal Church, afortunada coincidencia... ¿Supondrá también la grata e inesperada sorpresa que al final me deparó lo nuevo de los de Aberdeen? ¿Conseguirá en algún momento soportar el peso de la leyenda generada por este, uno de los mejores nombres que se hayan visto jamás en banda de heavy metal? No me digáis que no mola cómo suena... Crimson Glory, siempre me ha parecido un nombre tremendo. ¿O será otra nueva decepción que añadir a su escueta discografía?
Afortunadamente, como en el caso de “Dead to Rights", sin ser una maravilla a la altura de su mejor material, está más cerca de lo primero que de lo segundo, con lo que tenemos bastante que celebrar, si os soy sincero. Las probabilidades de que la cagaran eran muy altas, pero han conseguido salir bastante bien parados de una tarea que, de entrada, se antojaba realmente complicada.
La siguiente pregunta obligada es: ¿quién demonios es Travis Willis? Tirando de Metal-archives, como suelo hacer en estos casos, descubro que no se sabe nada de él hasta 2007 y que su primera grabación data de 2015... un “chaval", pienso. Entro en su perfil personal y resulta que me encuentro con un “señor" de 53 años, que no publica nada hasta pasados los 40... y no canta nada mal, oye. Estamos hablando de un tío que ya era un adolescente cuando Crimson Glory estaban en activo la primera vez y que casi se pudo haber postulado para el puesto en el 91, jajaja. A ratos, igual lo veo algo corto de fuelle y falto de aquella garra que derrochaba “Midnight", pero ya me gustaría a mí... ¿En qué cueva ha pasado este tío toda su vida? Curiosamente, un caso bastante similar al de Todd La Torre, del que no se sabe prácticamente nada hasta que se incorpora a Crimson Glory con 36 años y de ahí da el salto a Queensrÿche... cantando así, anda que no me iba yo a sacar partido.
Diciendo esto, ya podréis suponer que el tío no se defiende nada mal. No tengo referencias previas suyas, pero en “Chasing the Hydra" lo siento muy en su sitio. No es “Midnight”, como digo, ni Geoff Tate, ni tampoco Todd La Torre, pero no desentona en ningún momento y, lo que es mejor, teniendo un estilo continuista, no suena exactamente como un clon carente de personalidad. Obviamente, los seguidores de Crimson Glory podemos esperar algo que nos resulte familiar, una voz que sea capaz de dar la talla a la hora de encarar las canciones de “Crimson Glory" y “Transcendence” (no creo que nadie esté preocupado por “Strange and Beautiful" y “Astronomica"), algo que, por lo que se puede ver en YouTube, es capaz de hacer con solvencia. Ahora, la pregunta es, ¿podrá aportar su toque personal a las composiciones de la banda?
Pues, a ratos, sí, en función de lo que demande el tema. Cuánto más se acercan musicalmente a los Crimson Glory de los 80, más suena a “Midnight”, pero no deja de tener momentos en los que hace algo más que replicar la alargada sombra de su predecesor. En “Redden the Sun", sin ir más lejos, hasta parece que busca más acercarse al Wade Black de “War of Worlds” que al propio “Midnight", aunque esta no va a ser la nota dominante del álbum. En “Chasing the Hydra", en cambio, casi pienso más en el “Refuge Denied" de Sanctuary (otros que han vuelto sin su vocalista histórico) en términos de potencia que en Crimson Glory y Willis parece hacer algún que otro guiño al también fallecido Warrel Dane. Cosa que, repito, agradezco, para no tener esa sensación de deja vu que a veces dejan los álbumes de retorno con un doppelgänger al frente. Y todo esto, a pesar de fusilar el riff inicial de “Red Sharks" en algo a medio camino entre el homenaje y la autoparodia... no sé por qué opción decantarme.
Sin embargo, la gran virtud de “Chasing the Hydra”, creo que ya lo podéis suponer, es que, por fin, han sido capaces de volver con algo acorde a lo que se espera de ellos. Lo he comentado hasta la saciedad, pero “Strange and Beautiful" y “Astronomica" fueron un verdadero desastre por diferentes razones, pero sobre todo porque eran de todo menos coherentes con lo que había hecho a la banda grande en un inicio. “Chasing the Hydra" suena a Crimson Glory, eso es algo incuestionable, y, de alguna manera, se erige de una vez por todas como ese tercer álbum que nos negaron en su día y que no consigo reconocer en sus esfuerzos de los 90. Más técnico y progresivo, quizás, pero definitivamente Crimson Glory. La primera prueba de esto la tendremos en una “Broken Together" en la que siento que esta nueva encarnación de la banda brilla como merece por primera vez. Un tema misterioso, etéreo, complejo y, al mismo tiempo, melódico, algo en lo que por fin encuentro ese delicadísimo equilibrio que hizo a Crimson Glory tan únicos en su día. Una canción en la que les veo resucitando algo que ni ellos mismos han vuelto a captar y que ahora han tenido la voluntad de volvernos a regalar. Ya no es 1988 y quizás llega demasiado tarde, pero me alegro de volver a escuchar ese mismo factor indeterminado en manos de algunos de sus artífices originales...
“Angel in My Nightmare" quizás se pasa un poco en esa jugada autoreferencial con riffs que parecen directamente reciclados de “Azrael" o “Where Dragons Rule" y un Willis que hace su más esmerada imitación de esa extraña sensibilidad de “Midnight", pero, oye, siguen siendo Crimson Glory, eso es evidente. “Indelible Ashes" se acerca ligeramente al aire etéreo y melódico de “Painted Skies" o “Lonely", quizás la faceta que más echo de menos en “Chasing the Hydra”, mientras que “Beyond the Unknown" suena poderosa, compleja y contundente, con un Jeff Lords, muy inspirado en todo el álbum, que marca el paso con autoridad. Siguen “Armor Against Fate", más técnica y progresiva, “Pearls of Dust", oscura, pesada y opresiva, y la ya conocida “Triskaideka”, que intenta cerrar en clave inquietante, como “Lost Reflection" y “Transcendence" en su día, pero que me deja un poco a medias con su abrupto final. Como que le falta algo ahí para cerrar el álbum como sería de recibo. Puede que ninguna de ellas rebose el genio de antaño, supongo que ahí es donde se echa en falta a "Midnight" y Drenning, pero lo más relevante es que, en todas, reconozco a Crimson Glory. Posiblemente hayan jugado un poco sobre seguro, sin arriesgar demasiado, pero no les puedo culpar. Para disgustos, ya llegaron sus dos anteriores obras y no les habríamos vuelto a perdonar un desplante. Y, aún con todo, “Chasing the Hydra" consigue sonar lo suficientemente fresco como para no parecer un refrito rancio hecho a base de ideas recicladas y, además, con una producción que también celebro. Sin ser algo sonido prodigioso, el trabajo de la propia banda, con mezcla de Jim Morris y masterización de Maor Appelbaum (Halford, Sepultura, Cynic, Dokken, Abbath, Overkill, Voivod, Mayhem... ), suena nítido, potente y, lo más importante, natural. Justo aquello que criticaba en “Dead to Rights" y aquí no he de lamentar. Dicen que suena mal... el problema es que la gente cree que “bien" significa ruidoso y atronador.
Todavía no he mencionado a Michael Borgmeyer, reemplazo para el “desaparecido” Jon Drenning, al que pillaron con las manos en la masa (y con masa quiero decir cocaína) en 2013 y ha mantenido un perfil bajo desde entonces. No tan expuesto como Willis, era la suya una tarea menos comprometida que es capaz de desempeñar a la perfección. Viejo conocido de la banda, seguramente, con su pasado a finales de los 80 en los hermanos pobres de Crimson Glory, Alias, un debut discográfico en 1992 con Steel Angel (¿hermanos pobres de Agent Steel?) y participación en el proyecto en solitario de Ben Jackson durante los 2000’s. Suena a elección natural y se le ve perfectamente adaptado al sonido de la banda. Al final, este álbum con él a la guitarra consigue sonar bastante más a Crimson Glory que los dos anteriores con Jon Drenning, lo que no deja de ser curioso.
La conclusión final es muy similar a la del álbum de Metal Church. Con lo bajitas que tenía las expectativas, me he acabado llevando una grata sorpresa. Si los adelantos en ambos casos no habían conseguido generar mucha expectación en mí, escuchados estos mismos temas en el contexto del álbum completo, han cobrado coherencia... que palabra tan encomiable y que poco cultivada en los tiempos que corren. Puede que “Chasing the Hydra" tampoco sea la genialidad que algunos esperaban en base a sus dos históricas obras maestras, pero lo que no se le puede negar es coherencia. Dudo que “Astronomica" merezca llevar este nombre en la portada y “Strange and Beautiful" seguro que no, pero diría que de “Chasing the Hydra" pueden sentirse bastante orgullosos, lo que no es poca cosa en los tiempos que corren.
7,5/10

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