jueves, 9 de abril de 2026

Koldbrann - Ingen skånsel (2024 Dark Essence Records)

1. Ingen skånsel (5:51)
2. Et uomtvistelig falsum (4:03)
3. I unaturens vold (3:30)
4. Prosesjon under blyhimmel (7:16)
5. Det kryper kaldt (2:26)
6. Maskiner av nihil (4:27)
7. Fortanden seiler sin egen sjø (3:20)
8. Fortæerer av mine og form (5:06)
9. Ryk skaperverket opp med roten (4:55)
10. Vorde eders farkost en katafalk (1:40)
11. Serenade til dødens elende (3:47)

¿Se puede sacar un discazo sin moverse un centímetro de donde estaban Darkthrone, Gorgoroth y Carpathian Forest hace 30 años? Pues se ve que sí y a Koldbrann les ha servido hasta para ganar un premio Spellemann, algo así como los Grammy noruegos, como disco de metal del 2024. Y, lo peor de todo, es que ni siquiera son una de esas bandas que me haya llamado nunca la atención, aún a pesar de conocerlos casi desde el primer día. Recuerdo que alguien me dejó allá por el 2004 su debut, “Nekrotisk Inkvisition” y... bah, nada del otro mundo, lo grabé y tal, pero no recuerdo haberlo escuchado más de tres o cuatro veces. No tenía nada especial, no era ni particularmente pegadizo, ni carismático, black macarrilla y mal encarado como cualquier otro, pero lejos de lo que bandas realmente molonas como Craft, Tsjuder o Urgehal hacían por aquel entonces. Sí recuerdo una cosa, una producción espantosa que hacía muy difícil la escucha, con un sonido de batería que dejaba al puto “St. Anger" en buen lugar… ojo al dato. En 2006 supe de la salida de “Moribund" y, si hice algún acercamiento entonces, fue tímido y con escaso interés, aunque tampoco me debió dejar mucha huella y así hasta hace unos meses. Se ve que también editaron un “Vertigo" en 2013 de horrible portada, pero con ese ya ni me molesté y me olvidé de Koldbrann hasta que me encontré con Mannevond en Djevel hace unos pocos años. 

Lo cierto es que me flipa la voz de este tío, su tono y su manera de cantar, pero no la música de su banda. Ni “Nekrotisk Inkvisition" ni “Moribund" me aportan gran cosa y, ahora que he escuchado “Vertigo", he de decir que tampoco. Koldbrann son justamente el tipo de black metal noruego que no me engancha, ese sin melodía ni sentimiento, sin detalles realmente singulares que me animen a volver a él una y otra vez. Ese típico black frío, plano e industrialoide a lo “Rebel Extravaganza" que tanto detesto (hasta la portada de “Vertigo” parece la de la típica edición de Moonfog de principios de los 2000)… y así pensaba hasta que escuché “Ingen skånsel" con un poco de atención. Y lo que es peor, sabiendo de su existencia desde el momento de su salida, deliberadamente pasé de él en base a mis experiencias previas. ¿Qué se me perdía a mí aquí? Pues poca cosa, pensaba… y me equivocaba. Por fin, 24 años después de sus inicios, Koldbrann han armado algo a tener verdaderamente en cuenta y, sinceramente, creo que merecen el reconocimiento que por ello han recibido... Habrá sido gracias a su roce con el recientemente desaparecido Trånn Ciekals al que, por cierto, acaban de dedicar una canción.

Musicalmente, tampoco es que hayan cambiado mucho. Sigue siendo ese mismo black metal noruego corto en melodía al que me refería antes. Siempre he sido un poquito más del rollo épico/nórdico de Emperor o Satyricon, pero tampoco creáis que le hago ascos a un poco de buen black metal macarra de vez en cuando, que es lo que viene dando “Ingen skånsel" ("Sin piedad") en generosas dosis. Sin embargo, un par de detalles han marcado esta vez la diferencia. La producción es, con diferencia, la mejor de su carrera, en la que ha echado una mano un Ruben Willem que conozco también por su trabajo junto a Djevel. Esto, para empezar, ya me ha puesto las cosas muy de cara, pero es que conforme avanzaba en el álbum y le daba más cancha, cada vez le he visto más cosas interesantes.

Mucho más allá de la típica barrabasada que me esperaba, "Ingen skånsel” consigue cubrir muchos espectros dentro de mi querido black metal noruego. Domina de forma autoritaria ese esperable black ceñudo a lo Darkthrone/Carpathian Forest/Immortal que perfeccionaron bandas como Tsjuder, Urgehal o Craft a principios del nuevo milenio… y los propios Koldbrann, aunque con bastante menos suerte. Sin embargo, una de las claves del éxito de “Ingen skånsel” va a ser su variedad, aún sonando todo dentro de los estrechos confines del estilo, y el tema-título será una muestra perfecta. Arranca con un riff de guitarra disonante, atmosférico y algo melódico, que juega un poco al despiste, para romper con un ritmo d-beat al cabo de minuto y medio, seguido de una furibunda andanada blackmetalera. La conclusión rápida es bastante obvia, Koldbrann no van a andar con tonterías y vuelven "sin piedad" tras más de una década sin material nuevo.

“Et uomtvistelig falsum" ("Una falsificación indiscutible"), en cambio, arranca ya con el cuchillo entre los dientes pisando el acelerador a tope como si de unos Tsjuder se tratara, aunque dosifican la velocidad sabiamente con ritmos doomeros a lo Celtic Frost, riffs un poco más inquietantes y una parte lenta muy interesante en su tramo central. “I unaturens vold" ("En la violencia de la naturaleza"), por su parte, creo que fue la que me enganchó definitivamente al álbum porque es como si estuviéramos escuchando el puñetero “Under the Sign of Hell” de Gorgoroth, pero bien grabado. Siempre me preguntaré qué coño le ocurrió a Pytten aquel día... Pequeña frivolidad melódica a la que Koldbrann no nos tenían acostumbrados y que no puedo más que agradecer. Van tres y cada una a su bola, aunque todas suenan a lo mismo, black metal noruego.

Con “Prosesjon under blyhimmel" ("Procesión bajo cielos plomizos") saltamos al “Panzerfaust” de Darkthrone en su reverencia a Tom G. Fisher con el mismo nivel de respeto. Sin embargo, en dos minutos parece que se han vuelto a aburrir y la canción se va enroscando poco a poco hasta terminar totalmente desbocada al ritmo de unos Immortal... y parar de nuevo, para volver a empezar. Mannevond se destroza la garganta y el bajo, normalmente tapado tras el muro de guitarras, toma aquí un protagonismo inesperado mediante una incisiva distorsión. Son siete minutos y les da tiempo a hacer de todo en ella, dejando muy claro que “Ingen skånsel”, a pesar de ser un álbum de black noruego puro y duro, tradicional como una muñequera de pinchos, no se va a conformar con hacer lo mismo durante sus 46 minutos y va a estirar sus posibilidades al límite.

Y así seguiría con “Maskiner av nihil" y su ligerísimo aire industrializante, “Forstanden seller sin egen sjø" ("La mente navega por su propio mar") y su actitud rockera, la furia controlada de “Fortæerer av mine og form” ("Devorando mi alma y mi forma"), la vanguardia de “Rykk skaperverket opp med roten” ("Creación desarraigada") o la leve épica final de “Serenade til dødens elende” ("Serenata a los desdichados de la muerte")... Koldbrann tocan múltiples palos y todos bien, pero en ningún momento podemos decir que dejen de hacer lo que se espera de ellos. La batería golpea con dureza, el bajo te perfora los tímpanos, las guitarras cortan como cuchillas de hielo y el aliento visceral de Mannevond derrite todo a su paso. Ya dije que Koldbrann no estaban para tonterías y, cuando bajan el ritmo, lo hacen para volver aún con más fuerza después...

Con “Ingen skånsel”, por fin creo que Koldbrann consiguen unirse a la primera línea noruega actual al lado de Djevel (de los que nos queda poco por disfrutar), Whoredom Rife, Mork (que no me dicen gran cosa) o por qué no decirlo, Mayhem, que también están en muy buena forma. A mis ojos, han pasado de ser una banda más del montón, y ni siquiera de las buenas, a una de las fuerzas más a tener en cuenta dentro del black metal de su país. Yo, personalmente, no me esperaba que me acabara gustando tanto cuando lo escuché por primera vez el año pasado... hasta el punto de que hace ya un tiempo que ocupa un puesto en mi estantería, la prueba de fuego final.

8/10

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