jueves, 26 de marzo de 2026

Metal al día: Malakhim - And in Our Hearts the Devil Sings (2025 Iron Bonehead Productions)

 

1. And in Our Hearts the Devil Sings (7:43)
2. Solar Crucifixion (6:11)
3. A New Temple (5:27)
4. Into Darkness We Depart (5:49)
5. Angel of the Bottomless Pit (5:32)
6. Hearts Ablaze (4:30)
7. The Firmament Submits (8:19)

Bueno, no es que estemos exactamente "al día", puesto que esté álbum salió hace casi cinco meses, pero me parecería una lástima pasarlo por alto simplemente porque no me enteré de su existencia hasta hace unas semanas...

Lo cierto es que me gustan bastante los Naglfar de los 90, esto es, “Vittra" (1995, Wrong Again Records) y “Diabolical" (1998, War Music), nótese que digo bastante, no mucho, si bien toda su carrera desde entonces me ha parecido, en el mejor de los casos, prescindible. Quizás por eso me ha resultado tan llamativo ver al veterano Andreas Nilsson, eterno guitarrista de Naglfar, al frente de estos interesantísimos Malakhim acompañado por una panda de anónimos con currículums de lo más discretos donde encontramos nombres como Flagellant, DeathboundDeath Pulsation o Daemonicus, por citar lo más destacado. ¿No os suenan de nada, verdad? Pues a mí tampoco, salvo Deathbound, quizás, y eso es lo realmente curioso, escuchar algo así, que consigue hacerse un hueco en la saturada escena black actual, viniendo de un veterano que lleva décadas sin producir nada de verdadero interés y de unos tipos de los que nunca habíamos escuchado hablar, a pesar de llevar años vinculados a la escena... Y esto en Suecia, ese país donde casi cualquiera te graba un discazo con un par de colegas en un fin de semana.

La pregunta es: ¿cómo no he escuchado hablar de Malakhim hasta ahora? Con un EP en 2016 y un álbum de debut en 2021, que no están nada mal tampoco, lo normal sería que me los hubiese cruzado por ahí, pero no ha sido hasta hace relativamente poco cuando, buscando bandas similares a Watain en Metal-archives, apareció su nombre. Supongo que el hecho de estar editados por Iron Bonehead, sello que no se encuentra habitualmente bajo mi órbita, habrá jugado un papel relevante. Fue a raiz de rescatar los viejos álbumes de Armagedda, cuando se me dio por recuperar también a algunos de los que pasaron de aquella por manos de Tore Stjerna (Ondskapt, Valkyrja, Merrimack, Zarathustra, Ofermod, Heresi y, por supuesto, Watain) y, a partir de ahí, rastrear algo interesante en esa onda que se me pudiera haber pasado por alto... en ese momento surgió el nombre de Malakhim.

Originales, precisamente, no es que sean, todo hay que decirlo, pero estos Malakhim emanan confianza en sí mismos, ese aura de suficiencia que a veces se percibe en las bandas veteranas. Desde una portada muy cuidada hasta una producción más que acertada de Marcus E. Norman (también histórico miembro de Ancient Wisdom, Bewitched, Throne of Ahaz y de los propios Naglfar), “And in Our Hearts the Devil Sings” es, en todos los sentidos, un trabajo equilibrado a la perfección. Es rápido y furibundo, pero también memorable y accesible. Suena tradicional y fiel a los clásicos, pero también vigente y contemporáneo. Creo que justamente el mérito de lo que han conseguido aquí Malakhim es hacer un álbum de black metal que suena clásico y moderno a un tiempo sin parecer en ningún momento forzado e intencionado. Simplemente, les salió así y tan contentos... Que, obviamente, me recuerda a los Watain más inspirados de “Lawless Darkness" en su respetuoso tributo a los clásicos de los 90 (¡joder, Andreas Nilsson grabó alguno de ellos!) y que también hace gala de la misma sutileza atmosférica de los más recientes Mgła, Whoredom Rife o Spectral Wound. Bandas provenientes de escenas diferentes y sin particular parecido entre ellas, pero en las que me encontrado pensando en algún que otro momento a lo largo de este “And in Our Hearts the Devil Sings".

La inicial “And in Our Heart the Devil Sings" (¡qué poco me gusta el título de este álbum!), que no habría estado fuera de lugar en “Sworn to the Dark" o “Lawless Darkness", sienta sin mucho esfuerzo las bases por dónde se va a mover la historia, sin llegar a sonar nunca a plagio de Watain, como sí le ocurrió a muchas bandas de finales de los 2000. Black metal rápido, con melodías muy suecas que, como cabría esperar, suenan a Naglfar o Lord Belial, secciones más lentas y atmosféricas hacia el final y la versátil voz de un Erik Bergqvist (aquí sólo “E") que también consigue distinguirse sutilmente del típico berreador blacker de tercera con un repertorio que, no por escuchado, resulta menos carismático: clásico ladrido aguardentoso sin estridencias, gruñidos algo más guturales, voces agónicas y un registro desgarrado ligeramente entonado que administra con mucho ojo. Insisto, puede no ser nada realmente nuevo, pero el tipo se maneja con mucha solvencia y no suena exactamente igual que cualquier otro y tener algo de personalidad en el black metal no es fácil.

“Solar Crucifixion” es, sino mejor, igualmente buena, cosa que ya era difícil, con su épico arranque, sus melodías noventeras (a ratos pienso que podría haber estado tranquilamente en “Diabolical") y su ritmo infatigable. El vocalista E aporta mucha garra con un registro algo más cáustico y Andreas Nilsson despliega un arsenal de melodías embaucadoras durante todo el tema. Repiten el truco de pausar en la segunda mitad, pero lejos de sonar repetitivo, me vuelve a transmitir la misma sensación de black metal pegadizo y triunfador. “A New Temple" va a saco durante buena parte del tema, pero justamente es la que incluye uno de los pasajes más valientes del álbum que me hacen pensar en movidas post-black por unos instantes, sin llegar a salirse en ningún momento del tono dominante durante todo el álbum. Estos es black metal, sin grandes modernidades... pero que no deja de sonar a 2026 (¡bueno, de 2025, pero viene siendo lo mismo!).

Y así siguen “Into Darkness We Depart", “Angel of the Bottomless Pit", que me recuerda algo a los canadienses Spectral Wound, “Hearts Ablaze" y “The Firmament Submits", rápidas, melódicas, intensas, memorables, épicas... si es que tampoco me voy a parar con cada una de ellas, están todas de puta madre. Black metal sin concesiones, sin historias raras, que aporta cierta personalidad propia dentro de su tradicionalismo. Purista y accesible a la vez, como conseguían las bandas de los 90 con las que están directamente emparentados gracias a Andreas Nilsson, o como consiguieron Watain hace 20 años, aunque llegar tan lejos hoy es un horizonte muy lejano que ya considero inalcanzable en los tiempos que corren... y más si no haces algo muy original o vas vestido de mamarracho. 

A mí eso me la sopla y no quiero más que escuchar buen álbum de black (o de heavy, o de hard rock o de lo que me apetezca en cada momento) que me convenza y “And the Devil Sings in Our Hearts" es de los mejores que he escuchado últimamente. Es más, si lo llego a descubrir tres meses antes, igual le quitaba su puesto en el top de 2025 a alguno de los que sí entraron. Lo dicho, a ver si consigo hacerme con una copia, que está de puta madre y hasta la portada entra mucho por el ojo.

8,25/10

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