jueves, 22 de enero de 2026

Wayfarer - American Gothic (2023 Profound Lore Records)

1. The Thousand Tombs of Western Promise (7:11)
2. The Cattle Thief (9:06)
3. Reaper on the Oilfields (4:14)
4. To Enter My House Justified (5:12)
5. A High Plains Eulogy (3:54)
6. 1934 (1:25)
7. Black Pumes over God's Country (5:46)
8. False Constellation (6:59)

Prosigo con mi ciclo de “novedades" fuera de hora con otro álbum que lleva ya más de un año en la calle, pero en el fondo me da igual porque lo que básicamente busco traer por aquí es música que me llega, más allá de que esté de actualidad o no. Así que, si es ahora cuando me apetece a mí hablar de estos estadounidenses, pues lo hago y punto, me la trae al pairo que sea más o menos reciente...

Como en el caso de Cloak, llevo escuchando de forma ocasional a Wayfarer desde la salida de “World's Blood”, de lo que hace casi ocho años, y tampoco me mantuve ajeno a la edición de “A Romance with Violence” hace cinco. Incluso hará año y pico que me descargué este “American Gothic", pero ve tú a saber por qué, no ha sido otra vez hasta ahora cuando me ha enganchado definitivamente. Y no es que durante estos últimos meses no haya vuelto a él de forma ocasional. Hace tiempo que lo llevo en el reproductor de mp3 y de vez en cuando le daba una vuelta o dos. Me gustaba, no digo que no, tiene algo de singular que atrae, pero no ha sido hasta ahora cuando me ha hecho click de forma decisiva y me ha llevado a comprender lo bueno que realmente es. Yo que sé, llámalo alineación astral, casualidad, causalidad o simple oportunidad, pero ha ocurrido como os lo cuento. Así son las cosas de vez en cuando.

Quizás es que me pilla en un momento un poco aburrido de las propuestas típicas de toda la vida y necesito cierta variedad, cositas que no tengan miedo a combinar elementos aparentemente lejanos con algo de valentía. Así, si lo de Pøltergeist era un cruce entre rock gótico, post-punk y heavy metal, lo de Cloak black/death sueco con toques góticos y lo de Lord Goblin heavy metal épico mezclado con black/ death melódico (por citar tres de las bandas más variopintas que he traído recientemente), lo que presentan Wayfarer es, por fin, una apuesta black genuinamente americana.

Siempre me ha parecido realmente penoso esto practicar música y buscar inspiración en aquello que te es ajeno. Vamos a ver, los diferentes estilos del metal son universales y da igual que toques heavy metal en California o en Kuala Lumpur, pero hay ciertas cosas con una identidad cultural muy marcada que no tiene sentido emular desde otra parte del mundo. ¿En qué cabeza cabe, por poner un ejemplo muy llamativo, hacer viking metal en Castellón de la Plana? ¿Alguien ha dicho Runic? No me jodas... Para bien o para mal, esto ocurre con más frecuencia de la que me gustaría y, durante muchos años, todo el black metal que nos llegó desde Norteamérica no era más que una pálida copia del que se había facturado años antes en Escandinavia. Como para todo, siempre hay alguna excepción y en esta ocasión viene dada por el honorable metal noir québécois que lleva ofreciendo buen black metal con denominación de origen desde finales de los 90, si bien no decididamente original.

Wayfarer podríamos decir que llegan aportando una visión del black metal puramente norteamericana, aunque tampoco fueron los primeros y ahí están los esfuerzos por parte de Cobalt, Panopticon o Nechochwen hace tres lustros para demostrarlo. Y, perdonadme, esto me tiene mucho más sentido que una panda de yankees cantando sobre vikingos, escoceses o cualquier otro pueblo que no les sirva de origen... bueno, siempre y cuando no sean americanos de ascendencia escocesa o... yo que sé, no me lieis. Si los americanos tienen su trocito de historia, aunque sea reciente, lo lógico sería hablar sobre ella y, en los últimos tiempos, incluso hemos presenciado con agrado las propuestas de gente como Blackbraid, Vital Spirit o Pan-American Native Front reivindicando el legado nativo desde la perspectiva del black metal... ¿Por qué no? Me pregunto yo...

Musicalmente, tampoco es que estemos ante algo nunca escuchado ya que hablamos de un black metal atmosférico y paganillo con toques de post-metal que, personalmente, me recuerda bastante a los británicos Winterfylleth. Hasta ahí, nada nuevo. Ahora, la gracia de Wayfarer, más allá de que su black metal atmosférico de nuevo cuño está más que bien, es que, en lugar de salpicar la propuesta con las típicas melodías paganas de turno, nos encontramos a una banda que introduce con naturalidad una ambientación vaquera que suena a la vez personal y coherente. No había escuchado hasta ahora seguramente nada tan conseguido en este terreno desde el fantástico “Autumn Eternal" de Panopticon, armando una alternativa americana que se desmarca de otras escenas de raíces folk y que por fin resulta creíble e identitaria.

¿Qué música popular habrán escuchado estos chavales habiendo nacido en Colorado? Pues country, casi con toda seguridad, así que lo más lógico es que, puestos a hacer música arraigada en sus raíces, tiren de ese rollo cowboy que, sinceramente, creo que compaginan de maravilla con un black metal contemporáneo, agresivo y melódico a partes iguales. Así, esas “The Thousand Tombs of Western Promise” o “The Cattle Thief" acompañan historias sobre la conquista del oeste, la fiebre del oro, la expansión del ferrocarril o la Segunda Revolución Industrial en unos aún jóvenes EEUU, con guitarras acústicas, órganos hammond y arreglos que no nos extrañaría encontrarnos como banda sonora para clásicos recientes del western como "Cold Mountain", "Valor de Ley" o "Sin Perdón".

La furiosa andanada inicial se suaviza con una “Reaper on the Oilfields", de inquietante aire folk, sobre, digo yo, la dura vida en los pozos de extracción de petróleo. Oye, los tíos juegan su baza. Puede sonar raro de entrada, pero funciona. Acústicas, agónicas voces limpias y aire polvoriento del desierto. Sin duda, se trata de una canción que aporta una atmósfera diferente e interesante, que produce cierto desasosiego, entiendo, muy deliberado. Rítmica, más técnica y directa suena una “To Enter My House Justified" en la que luce una barbaridad la fantástica producción de Arthur Rizk. Normalmente no soy de estos sonidos tan pulcros y sobreproducidos en el black metal, pero la cosa encaja de maravilla y este “American Gothic” pega un buen hostiazo en términos de sonido, muy en la línea también del buen trabajo técnico de Chris Fielding junto a Winterfylleth.

Vuelven a aparecer el hammond, las acústicas y los aires del lejano Oeste en una “A High Plains Eulogy" más intimista que hasta me hace pensar en los Anathema post-"Eternity". Interludio cortito con “1934" para la traca final de “Black Plumes over God's Country" y “False Constellation”. Dos canciones muy trabajadas de estupendo black metal atmosférico, aunque no por ello menos contundentes. Variadas, bien compuestas y alternando con mucha habilidad arranques de furia con pasajes más lentos y contemplativos. Detalles progresivos, delicados pasajes folk, momentos de épica, buen nivel técnico y primorosa producción. Ecos a Primordial, Winterfylleth, Wolves in the Throne Room, Panopticon, Fen... y, asumo, a la música tradicional norteamericana, ahí ya me pierdo. A ratos más black, a ratos más post, a ratos más folk, no puede decir uno que se aburra con el continuo ir y venir de emociones y yo, particularmente, agradezco que la banda no haya pegado un giro abiertamente comercial desde lo que recuerdo de “World ’s Blood” y “A Romance with Violence". Suenan más maduros y quizás por eso mismo más accesibles, pero no por ello han perdido fuerza.

Supongo que Wayfarer no es una banda para aquellos que aborrezcan el black metal moderno y tienen un punto “gafapasta” que puede no gustar a los más trues, pero al menos no se les escucha en ningún momento ese insoportable aire metalcore que aqueja a muchos de sus compatriotas. Para nada. Wayfarer hacen black metal atmosférico, con un auténtico sonidazo y con ambientación vaquera. Si esto te suena sugerente, no vas a encontrar a alguien que lo haga hoy en día mejor que ellos. Ni siquiera unos Panopticon que abrieron ese melón hace algo más de una década y se han dormido en los laureles. “American Gothic" tiene ya un algo más de un año, pero es un auténtico discazo y, sin duda, de lo más interesante que he escuchado en los últimos tiempos.

8,5/10

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