De las muchas bandas que cubrí en esos tres especiales sobre el heavy metal nórdico que tanto chollo me dieron y tan desapercibidos han pasado por aquí (o al menos eso parece), sin duda alguna, los que más disfruté redescubriendo fueron estos Madison. Y, de hecho, mucho me he arrepentido desde entonces de aquel día en que pasé de comprarme una copia de este “Diamond Mistress" en La Bomba Records en Oviedo simplemente porque no venía con la funda interior con las letras. Me suele dar mucha rabia que esto ocurra y, obviamente, prefiero que el LP venga completo, pero nunca me lo he vuelto a cruzar y está tan guapo que hoy hasta sería capaz de hacer la vista gorda con esta cuestión. Sé que tarde o temprano acabará cayendo en mis garras, pero hasta entonces me toca escuchar los mp3 lamentando aquel día que no me lo llevé para casa.
La clave es que, en aquel momento, no tenía tan claro lo realmente bueno que era. Sinceramente, pensaba que no estábamos ante más que una grabación cualquiera de una digna banda de tercera fila, pero ahora estoy en disposición de decir que me parece, al menos, tan bueno como un “Wings of Tomorrow" o un “Mind Over Muscle". Y no sé cómo será en vuestro caso, pero en el mío, esta afirmación quiere decir mucho, no os vayáis a creer.
Obviamente, la figura que nos trae a todos hasta aquí de primeras es la de un Göran Edman que, no mucho después, y al ver que sus Madison no terminaban de despegabar, probaría suerte junto a John Norum, Yngwie Malmsteen y Glory, amén de convertirse en uno de los comodines del hard y el heavy metal melódico europeo a lo largo de los últimos treintaytantos años. Lo curioso de la cuestión es que Göran, en 1984, cuando se editó por primera vez este “Diamond Mistress", tenía ya 28 añitos, edad más que suficiente para haber hecho sus pinitos en esto de la música. Pero no, el rubio debutó ya bastante crecidito, seguramente al calor de Europe y cuando los vientos fueron propicios para una propuesta musical como la suya, aunque, si somos sinceros, estos Madison ya llevaban funcionando como Regent al menos desde 1981 con Peter Nordin de Meshuggah al frente. De Edman no sabemos nada antes de 1983... Eso sí, en ningún momento suena esto a debut lleno de dudas porque el tío, ya en esta primera grabación oficial, era un cantante de tomo y lomo y con creces justifica que dos de los mejores guitarristas de su país pusieran los ojos en él para acompañar sus acrobacias corremástiles.
Sin embargo, Göran no es lo único que llama la atención en estos Madison. La base rítmica es más que correcta, con un bajista, Conny Sundqvist, que no es de esos que pasa totalmente inadvertido, pero la pareja guitarrera formada por Anders Kalson y Dan Stomberg es de auténtico relumbrón. Buenos solos, grandes melodías de guitarra, mucho oficio y un gusto exquisito para un trabajo finamente elaborado en la noble tradición escandinava heredera de Ritchie Blackmore y Michael Schenker. No deja de maravillarme lo influyentes que fueron estos dos en el heavy metal sueco durante los años 80 y cuántas buenas bandas aparecieron por aquellas frías tierras siguiendo su estela. Además, para no variar, la producción de Janis Laganovskis, sin ser nada del otro mundo, no suena nada mal y permite apreciar todo a la perfección. Sin duda alguna, este es un detalle que va a contribuir muy positivamente al disfrute del LP, aunque ya no es algo que nos pueda sorprender viniendo de una banda sueca de heavy metal, ¿verdad?
Mencioné antes a Europe y a 220 Volt y no es por casualidad, ya que Madison están cortados por un patrón muy similar, a pesar de que nunca llegarían tan lejos como ninguno de ellos. Un primer LP, este “Diamond Mistress", de elegante heavy metal, a ratos coqueteando incluso con el power metal más melódico, y un segundo, no tan bueno, para nada malo, "Best in Show", en el que ensayaban un intento comercial que no terminó de cuajar del todo. Vamos, básicamente el mismo movimiento de Europe con “The Final Countdown" y 220 Volt con “Eye to Eye", aunque con bastante menos éxito y también con menos pompa. Pero dejemos “Best in Show” para otro día y vamos con “Diamond Mistress", que hay bastante que contar.
La historia empieza con una cojonuda “Lay Down Your Arms" que deja las cosas claras desde un primer momento. No estamos ante una banda cualquiera. Plenos de confianza, arrancan con un enérgico número de power metal que me recuerda a los estadounidenses Leatherwolf. Guitarras melódicas, riffs poderosos y un Edman sobrevolando por encima de sus compañeros sobradísimo de facultades. Toda la sección de solos con Anders Kalson y Dan Stomberg batiéndose en duelo es de primera categoría y la base rítmica no deja que el tema decaiga en intensidad en ningún momento. Buen pepinazo para empezar y establecer un estándar muy alto para lo que vendrá después.
Hay muchos LP's que tras un primer corte estelar bajan los brazos, pero “Diamond Mistress" no va a ser uno de ellos. “Run Boy" discurre a un ritmo más pausado, aunque sigue siendo un corte repleto de fuerza con un estribillo muy coreable que marca con claridad las dos líneas sobre las que se van a mover Madison en esta primera ocasión: heavy metal clásico, potente y melódico, por un lado, y puntuales zarpazos de power metal, por el otro. Siguen la tónica dominante de “Run Boy”, unas “Sneaker", “Don't Look Around", “Don't Go", “Squealer"… con un Edman pletórico y con la pareja Kalson/Stomberg derrochando oficio y saber hacer. Claramente se han estudiado el repertorio de Iron Maiden, Judas Priest o Scorpions y saben perfectamente cómo se las gastan las grandes duplas guitarreras de nuestra historia. Por el otro lado, la caña melódica de la mencionada “Lay Down Your Arms”, “Diamond Mistress" y “Turn Me Loose”, con generosas dosis de velocidad, mucha energía y sin perder su típica elegancia escandinava. Dos baladitas quedan para completar un pack variadito, “Pictures Return" y “Changes", bastante mejor la primera, y muy en la línea de Europe o Scorpions. Correctas, aunque, como también viene siendo habitual, no son mi parte favorita del LP.
Glam metal lo llaman algunos… no puedo estar muy de acuerdo. Poco o nada tiene esto que ver con Ratt, Mötley Crüe y mucho menos con Poison o Warrant… como mucho, con Dokken. No os llevéis a engaño por una etiqueta mal utilizada porque a mí esto me suena mucho más cerca de ese refinado heavy metal europeo, que a ratos sonaba más hard y a ratos mas power, pero siempre con clase y saber estar, de los Pretty Maids, Mad Max, Victory y, por supuesto, de otras bandas suecas como 220 Volt, Universe o los primeros Europe. Veo mucho potencial en este “Diamond Mistress", como lo veo también en un “Wings of Tomorrow", pero Madison no se atrevieron a volar tan alto y tuvieron que permitir que su figura más rutilante abandonara el nido… Göran Edman.
8,25/10

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