jueves, 5 de marzo de 2026

Tras el Portal: Kvist - For kunsten maa vi evig vike (1996 Avantgarde Music)

Me pedía un habitual que dejara durante una temporada de traer novedades por el bien de su economía, así que, dicho y hecho... Ahora, hablando en serio, marzo es mes de evaluación, cosa que resulta siempre bastante complicada para los profesores, por lo que no tengo mucho tiempo para producir algo nuevo. Recurro otra vez al archivo de El Portal del METAL en busca de eso que nos gusta llamar clásicos menores. Trabajos que no alcanzaron la repercusión que quizás merecían, pero no por falta de méritos estrictamente musicales. Eso fue "For kunsten maa vi evig vike", solitario esfuerzo de este trío noruego llamado Kvist del que nunca más volvimos a saber... en ningún sentido, cosa rara para una banda de ese país. Supuestamente llevan cuatro años en activo, pero no sé muy bien para qué, puesto que no han vuelto a dar señales de vida. Si os gusta el black metal melódico, técnico y con ciertas ínfulas artísticas, es difícil encontrar cosas con más encanto...

1. Ars Manifestia (5:15)
2. Forbannet vaere jorden jeg går på (5:51)
3. Stupet (7:05)
4. Svartedal (3:41)
5. Min lekam er meg blott en byrde (9:58)
6. Vettenetter (6:03)

La simple mención de Avantgarde Music ya debería saltar las alarmas del mínimamente iniciado. Sólo hace falta bucear un poco en el metal extremo de los 90 para saber que Roberto Mammarella (Monumentum) tenía un oído muy fino para lanzar material con “algo especial” (Katatonia, Mayhem, Carpathian Forest, Ophthalamia, Novembers Doom, Pan.Thy.Monium, Ancient Wisdom, Solefald, Enochian Crescent, Unholy, Diabolical Masquerade, Thergothon, Keep of Kalessin, Behemoth...) y el caso de Kvist no hace más que servir de confirmación para esta regla no escrita. Así que, ojo al dato, no es cosa baladí la que nos traemos entre manos, por mucho que no hayan visto mencionados a estos señores de la “ramita” (kvist) en un blog en su puta vida ni les hayan salido como sugerencia aleatoria en YouTube.

A mediados de los 90 esto del black metal melódico, o como quieran llamarlo ustedes, todavía no se había convertido en un mal chiste y había ciertas formaciones, aventuradas ellas, que, sin miedo a romper el cascarón en busca de nuevas experiencias, decidieron abrazar las nuevas tendencias y ceder ante ciertas frivolidades estilísticas. Y nosotros, aún imberbes adolescentes en pañales dando nuestros primeros pasos en estas profundidades abisales, nos tragamos toda la mierda que nos dieron para comer. La mayoría de aquellas deposiciones fluidas hechas pasar por nouvelle cuisine se fueron por el desagüe con el paso de los años, pero algunas cositas sí pasaron el test del tiempo y este álbum con título de manifiesto vanguardista (“al arte debemos ceder paso”, o algo parecido) fue, sin duda, una de ellas.

En forma de cinta grabada, sin títulos de los temas (obviamente a algún vago le dio pereza copiar esa ristra de incomprensibles vocablos en noruego), llegó esto a mis manos allá por el... ¿'96?, ¿'97? No sabría precisar pero, a pesar de los pocos datos que tenía sobre la banda, cierto impacto sí que causó en mí. Lo normal sería que, con tan poquitas referencias, la hubiese dejado apalancada entre muchas otras de su estirpe o incluso ni me hubiese dignado a grabarla, pero algo debí encontrar en estos Kvist que llamó mi atención lo suficiente y me empujó a retener su nombre para un momento más propicio. Ese momento llegó cuando, un poco más crecidito e involucrado en una suerte de escena (por llamarla de alguna manera) para las juventudes extremas galaicas, me crucé con el susodicho CD en casa de un buen amigo y por fin le pude poner cara a estos Kvist. Es una forma de hablar, no creáis que el artefacto en cuestión entraba por los ojos tampoco puesto que, fuera de su discreta y elegante portada, poco tiene que ofrecer a nivel visual... ni los músicos conocemos gracias a él.

Sin embargo, todo su valor está en los surcos (pistas en este caso, esto no salió en vinilo hasta años después) que contienen sus seis largos y bien desarrollados cortes. Destierra tus prejuicios porque esta gente, más allá de que se meta en territorios melódicos y cuasi sinfónicos en ocasiones, son canela en “ramita". Para empezar, llama la atención encontrar al finado Trondr Nefas en su demo del '94 en la que aparecían la mitad de estos temas, pero no llegó a grabar este debut del '96. ¿Quién? Pues el fulano que se pasó al frente de Urgehal dos décadas hasta que, misteriosamente, murió mientras dormía a la tierna edad de 34 años. Que os quedáis igual. Pues qué queréis que le haga. Ya sabéis, a buscar ambas bandas en YouTube o en cualquier otra plataforma que uséis habitualmente. Sólo un consejo... ¡compraos los putos CD's mientras vuestra economía lo permita, ratas de alcantarilla! ¿Qué quedó en el line-up de Kvist para 1996? Otros tres personajes anónimos de los que nunca más sabremos, al menos en lo que a metal se refiere... dejaremos sus negocios con la familia Corleone para otra ocasión.

La información es tan escueta en dicho CD que ni el ingeniero de sonido conocemos, pero sí sabemos que estos seis cortes se registraron allá por 1995 en un Endless Studio de Oslo por el que pasaron personajes del pelaje de Ulver, Arcturus, Dimmu Borgir, Ved Buens Ende, Ragnarok o Carpathian Forest en fechas próximas. A poco familiarizados que estéis con ellos, ya sabréis lo que os vais a encontrar. Un sonido cristalino como el agua de un glaciar durante el deshielo, pero con cierta herrumbre en esas guitarras que lo hará más “potable" para los amantes de lo ortodoxo. Con todos los instrumentos en su sitio y sin resultados artificiosos, recibo con mucho agrado la notoria presencia del bajo y un kit de batería sonorizado de forma cuidadosa y natural. Puede faltarle algo de violencia, aunque no creo equivocarme al afirmar que no es únicamente la agresión lo que preocupaba a estos tres muchachitos noruegos, que oye, tampoco es que suenen como los niños del coro durante la Eucaristía después de que “el buen Pastor" les haya metido un palo por el c...

Mis disculpas, corramos un tupido velo... En ese contexto, estos 38 minutos de bien labrado black metal (¿de qué otra forma le podríamos llamar si no?) profuso en melodía, deberían ser una pieza de obligado disfrute para el oído maduro y poco apegado a la tradición fundamentalista. No os dejéis engañar por los ocasionales arranques de violencia de "Forbannet vaere lorden leg går på" ("Maldito sea el juego del señor que continúa"), lo que domina por aquí son unas guitarras bien protagonistas, sin estridencias, pero con mucho gusto por la melodía, unos teclados en cierta abundancia que se manejan bien para nunca perder la elegancia y el minucioso percutir de un Endre Bjotveit que no pasó de la mera anécdota en su carrera musical. De nuevo, desde Noruega, un puñado de músicos apenas en la tardoadolescencia ridiculizan las habilidades de aquellos a los que en algún momento se nos ocurrió agarrar un instrumento por el mundo en adelante.

Me lo pincho y pienso en los "In the Nightside Eclipse", "Aspera Hiems Symfonia", "Svartalvheim", "Stormblast", "Born of the Flickering", "Malice", "Arising Realm"... que están en la génesis misma del black metal melódico, pero no siento la urgencia de ponerme ninguno de ellos antes que este "For kunsten maa vi evig vike", con la honorable excepción que supone esa barbaridad que se sacaron de la manga los de Telemark un par de años antes. Temas largos, muy trabajados, sin fisuras y bien desarrollados, con cambios fluidos, alternancia de tempos, arreglos acústicos y una atmósfera fría y oscura como una larga noche de invierno boreal... todo lo que podríamos esperar de un buen manual de black metal con énfasis en la “ramita" melódica del estilo, pero sin perder nunca de vista lo que hace negro a su música. La oscuridad y cierta violencia, quizás algo cerebral y controlada, que tampoco sería totalmente ajena a los Immortal o Satyricon menos virulentos.

Me surge la duda de, si de haber seguido con su carrera y editar un hipotético segundo y tercer álbum, sabríamos más de Kvist y habrían llegado a algún lugar. En ese caso, sería de esperar que, con el tiempo, hubiesen cedido a sus propias ambiciones y a las presiones del mercado discográfico hasta entregarnos alguno de esos improperios de los que fueron capaces sus correligionarios. Ese carácter único de "For kunsten maa vi evig vike" le ha conferido cierta aura de intocable a pesar de sus melódicas tendencias. De haber continuado y crecido, probablemente estaríamos frente a otros Ancient, Covenant o Dimmu Borgir, sin embargo, no fue así y no me cuesta lo más mínimo reconocerlo con cuatro cuernos bien firmes en su primer y único desarrollo artístico. No lo dudes si te gusta el buen black metal noruego menos incendiario y con su generosa dosis de melodía.

8,5/10

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