Buscando entre mis reseñas de El Portal, he encontrado ésta, un disquito que es Digital Dictator hasta la médula. Una banda de Nevada que no tuvo mucha suerte, pero no fue porque no tuvieran el heavy en las venas, sabían de qué iba este rollo y se la pegaron a finales de los 80. Merecen un poco de reconocimiento, una segunda oportunidad. Vamos allá.
Ni a Tony Fredianelli ni a Apocrypha los conoce casi nadie. Pero si menciono que fue un producto de Shrapnel Records algunos irán viendo por dónde van los tiros. El sello del tanque, fundado por Mike Varney, dio a conocer a un puñado de magníficos guitarristas como Yngwie Malmsteen, Jason Becker, Marty Friedman, Tony MacAlpine o Vinnie Moore. Todos “ferraris” de primera con tendencias al neoclásico y maestros en las técnicas shred. Pues bien Fredianelli también es virtuoso de la guitarra y de shred sabe un rato. Llegó un poco tarde al cotarro y además no era ni el mejor ni el más avezado descubrimiento del señor Varney.
El bueno de Mike le grabó tres
discos y para ello le rodeó de unos músicos que le dieran soporte como banda.
Todos ellos tan desconocidos como Fredianelli, pero Apocrypha bien merece una escucha.
Es una banda que transitó por los caminos por los que salió triunfante Cacophony,
dando algún bandazo, pero por el camino al fin y al cabo. Siendo un grupo de
menor talento, con menor enjundia y claramente dirigido a imitar a lo creado
por Becker y Friedman. Tanto es así que el propio Marty Friedman es el
productor del plástico que hoy nos ocupa: "The Forgotten Scroll".
De primeras nos topamos con una
portada de corte fantástico misterioso que va en sintonía con el título del LP: "The Forgotten Scroll". Dibujo con muy buenas ideas pero que le falta cierta
definición, cierta finura. Es cierto que tiene un tufillo a cutre que le da
encanto. Estas artes del Averno suelen ser síntoma de disco con carencias, pero
con potencial. Vamos, que sabes que no se han gastado una pasta en producción y
que habrá altas dosis de "testiculina" más que de refinado metal, pero con las
bolas de acero. Y no se aleja un ápice de esto que os digo.
En general, "The Forgotten Scroll" es un disco persistente en su obstinación por dar rienda suelta a los
guitarrazos de Fredianelli que se da un festín a solazos y de vez en cuando da
algún traspiés por machacón, pero en general salva bastante bien el papel de
guitar hero que pretendía. Neoclásico, fusión y mucho shred, eso destilan las
seis cuerdas del nacido en Santa Mónica, California.
Siguiéndole de forma demencial,
Steve Plocica a la voz, que aunque da muestras de muchas limitaciones se pega
con quien haga falta para sacar esto adelante. La voz suele ser áspera, ruda, potente
y algún remate con agudos que te dejan cara de tonto. A veces se mete en
algunos berenjenales también. No tuvo mucha suerte con la producción de Marty
Friedman que solo miró por las seis cuerdas claro.
No puedo dejar de mencionar a los
dos locos que me quedan, Mike Poe a los parches que suena acartonado pero
dándole a todo lo que podía que no es poco. Y por último, Al Rumley, bajo
percutor, que venía de una banda llamada Xcursion que como podéis deducir no
hemos escuchado ninguno. Completando el cuarteto, todos como si fuera su última
esperanza, se lanzan a tocar los temas ideados por Fredianelli llevados de la
mano por el maestro Friedman.
No se cómo lo hicieron pero el
disco funciona. Los tíos se conjuraron y con más fe que gloria lo sacan
adelante que hasta te quedas con ganas de más. Los caminos del metal son
inescrutables. No se comieron ni un colín pero a mí me han alegrado el día. Estan
sacados del baúl de los recuerdos pero escarbando. Salieron en 1987 cuando el
heavy estaba rebosante de dinero, ruido y clichés.
Los temas más destacados de este
invento son:
“Penance (Keep the Faith)” con el
que abren. Bien potentes, misteriosos, explosivos… las irrupciones de la
guitarra de Fredianelli como una erupción de arpegios a toda velocidad en medio
de un tema de power USA que sigue a golpe de martillo.
El speed alocado de “Lost
Children Of Hope” donde Fredianelli sigue atacando y aniquilando sin piedad. Los
chicos le siguen a golpe de látigo y Plocica toscamente bárbaro lanzándose a
las alturas. Todo tiene un aire descontrolado, impulsivo.
Siguen de vértigo en “Fall Of The
Crest”, todo suena a un tema de Malmsteen bestializado, pasado de rosca. Siguen
a todo trapo, acelerando y acelerando en cuanto pueden. La voz de Plocica esta
desatada, dando y chocando con todo. El bajo de Rumley demencial y Fredianelli
haciendo escalas, distorsionando, apurando el mástil hasta la extenuación.
Sorprende la madurez con que
despiden la cara A con la instrumental “Tablet Of Destiny”, que crece y crece,
se transforma y regatea. Que sin duda es una cima en el plástico. Shred a tope,
neoclásico, speed y lo que haga falta.
Se reservan una joyita para la cara B como “Riding in the
Night”, mi preferida del conjunto. Power con su incansable repiquetear en el
bombo y un bajo nervioso, para cargar las pilas y cabalgar en la noche.
Se despiden mostrando su lado más sensible. Baladón a lo Scorpions con “Broken Dream” dejando muy buen gusto, comedida en los tempos y
con sorprendente transformación de Plocica que pone a las claras que con un
mayor apoyo en la producción podría haber hecho una actuación más redonda.
Fredianelli da a sus 6 cuerdas algunas veces brillo y otras
veces te ciega, no tiene término medio. Si te gusta el shred sin refinar y
además cierto descontrol este debut te dejará buen sabor de boca.

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