Fin de curso y apuros de tiempo, esa es mi tónica cada año cuando llegamos a junio. Tengo ahí una reseña a medias, pero no me ha dado la vida para terminarla en fecha y, para no perder nuestra periodicidad habitual, rebusco en el archivo a ver qué encuentro y me animo a rescatar este discazo de debut de los suecos Memento Mori, nacidos de las cenizas de Hexenhaus, King Diamond y Candlemass. ¿Puedes imaginar un cruce entre los tres? Nada se me ocurre a mí más cerca de ese sueño húmedo que este tremendo "Rhymes of Lunacy", tan lunático como brillante... ¿Preparados?
¿Pero qué coño estabais pensando portaleros y portaleras de pro obviando este discazo de 1993? ¿Cómo es posible que, con la cantidad de bandas que hay por aquí rescatadas, nadie haya hecho la más mínima mención a este grupazo? Vamos a remediarlo.
En una de sus notorias pataletas de divo del bel canto, Messiah Marcolin decidió abandonar (o fue expulsado, dependiendo de la fuente consultada) Candlemass e inició una aventurilla musical con Mike Wead y Snowy Shaw, recientemente repudiados por King Diamond al recibir la llamada de su antigua novia. Todo un culebrón como veis. No sé a vosotros, pero es la simple mención de esos nombres en una misma frase y a mí se me empiezan a erizar los pelos del cogote. ¿Generando expectativas? Veremos si las satisfacen.
No es que esta ecuación funcione siempre pero, en este caso, la combinación del sonido entre sus experiencias previas bien puede servir de referencia para "Rhymes of Lunacy". Una base doom épica que, por supuesto, suena a Candlemass, sirve de paleta para un expresivo lienzo de oscuro power metal progresivo que puede recordar remotamente, tanto a King Diamond, como a los Fates Warning ("Perfect Symmetry") y Crimson Glory ("Transcendence") de finales de los 80, aderezados con pinceladas neoclásicas a lo Malmsteen y Uli John Roth y cierto aire de thrash técnico que, obviamente, viene de Hexenhaus. Parece una suma relativamente complicada pero, ciertamente, muy bien amalgamada y, además, creo que pudo servir de piedra de toque para varios compatriotas que cristalizaron en ofertas similares a lo largo de esa década como Memory Garden, Veni Domine o Morgana Lefay. Al menos, yo veo trazos estilísticos comunes.
No, no es esta una de esas reseñas donde proceda detallar uno por uno los aspectos intrínsecos a cada tema, más allá de destacar la impresionante habilidad de Mike Wead para crear monolíticos riffs dignos de los mejores Candlemass, pero siempre enriqueciendo el conjunto con un repertorio de solos de inspiración neoclásica y pasajes acústicos que lo sitúa como un virtuoso guitarrista que siempre debió tener un perfil más alto del que ha alcanzado. No creo que Mercyful Fate fuesen a llamar a un cualquiera para suplantar a todo un Michael Denner al lado de Hank Shermann. Por otro lado, Snowy Shaw hace en esta obra el trabajo de su vida. Me gusta mucho como toca en el "Time" de Mercyful Fate, pero aquí el aún jovencito Shaw se desata y se erige como el sustituto que debió ser para Mikkey Dee en King Diamond y, claro está, nunca fue. Siempre ha planeado sobre mí una más que razonable duda sobre su interpretación en "The Eye", supuestamente perpetrada sobre un kit electrónico que le aporta ese sonido tan robótico y artificial... ¡Paparruchas! Es un buen álbum, por supuesto, pero su presunto trabajo de percusión es paupérrimo para lo que veníamos escuchando en entregas previas por parte de su predecesor tras los tambores y más teniendo en cuenta de lo que fue capaz Snowy en este "Rhymes of Lunacy", donde un tremendo sonido de batería eleva cada uno de los breaks y fills con los que enriquece la interpretación. Todo un despliegue, señores, ayudado por la estupenda producción en unos estudios que, habitualmente, no me suelen convencer y donde eran registradas buena parte de las ediciones de Black Mark Production, Montezuma Recordings.
Entre mis favoritas la potentísima entrada con "The Seeds of Hatred", tras una breve y épica "The Rhyme" que contextualiza muy bien el album, "The Caravan of Souls", la instrumental "Forbidden Dreams" y, sin que sirva de precedente, la versión de "Lost Horizons" de Michael Schenker. Por mis reseñas, sabréis que no suelo disfrutar de las versiones salvo que se consiga darle un aire muy personal al tema y evitar que contraste con el resto del álbum. Se me ocurren cientos de covers que resultan la anomalía del LP y las siento fuera de lugar, amén de que restan metraje para una composición propia. No es ese el caso de este "Lost Horizons", tema ya oscuro de entrada, que, a pesar de su fidelidad al original, aparece perfectamente integrado dentro de "Rhymes of Lunacy" con esa cadencia pesada y deprimente, lo que la convierte en uno de los puntos álgidos de la obra. ¡Buen trabajo Memento Mori!
"Rhymes of Lunacy" no es un trabajo para cualquiera. A pesar de su potente y nítido sonido y sus voces melódicas, no se trata de una escucha casual para el oyente distraído. Hay cierta exigencia aquí por la pesadez de sus ritmos y sus complejas estructuras pseudo progresivas, aunque no falta potencia y ciertos arranques de furia, que conste. A pesar de todo ello, la escucha paciente se verá recompensada y lo considero una parada imprescindible para el seguidor de las sagas de Mercyful Fate y Candlemass. No todo el mundo estará de acuerdo pero, para mí, esto son, de nuevo, cuatro cuernazos y un álbum de notable alto.
8,5/10

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