Y después de siete meses, vuelven Los 10 del Dictador... Tras un año que dejó tanto interesante como fue 2002, tenía la sensación de que 2003 había sido igualmente provechoso, pero, repasando las ediciones del año, me doy cuenta de que no es así y me ha costado escoger los diez para meter en la lista, así que incluso alguno entra un poco con calzador. Los cinco primeros eran indiscutibles y los escribí sin dudar, pero ya del sexto hacia abajo, es una cuestión muy sujeta a debate. Al final, en mi caso, me he decantado por aquellos que seguramente escuché más por aquel entonces, aunque no todos consiguieron dejarme una huella imborrable que haya llegado hasta el día de hoy...
1. Drudkh - Forgotten Legends (Supernal Music)
Estaba entre este y el de Nocternity para el primer puesto porque creo que ambos me gustan por igual, pero al final me he decantado por “Forgotten Legends" por una cuestión muy sutil de conexión personal. Hace un par de años, en un especial por su 20 aniversario en El Sauna del Hype de nuestro colega Miguel Mendoza, expliqué los motivos de mi unión con “Forgotten Legends". Cuando salió este álbum, yo estudiaba en Santiago y todas las semanas me desplazaba desde Vigo, ida (domingos) y vuelta (viernes), en un trayecto en tren que recorre la costa de las Rías Baixas durante algo más de hora y media (hoy tarda la mitad de tiempo). Durante el curso 2003-2004, este “Forgotten Legends" fue la banda sonora que me acompañó en la mayoría de aquellos trayectos, igual que un par de años antes lo había sido el “Spirit the Earth Aflame" de Primordial. Por tal motivo, es un álbum que forma parte de aquellos años de manera indeleble y que está íntimamente ligado a las imágenes de aquellos viajes en tren que me encantaba hacer en solitario, leyendo, o simplemente en compañía de mis pensamientos. Ya os podéis imaginar, “Forgotten Legends" es el álbum ideal para tal estado contemplativo. Black metal profundamente atmosférico y ambiental. Hipnótico, cíclico, etéreo y repetitivo. Tres canciones más una outro de siete minutazos muy influidos por los Burzum de “Hvis lyset tar oss" y “Filosofem", que establecieron una de las piedras angulares para lo que sería el black metal atmosférico inspirado en la naturaleza que hemos escuchado desde entonces. Un álbum de sentimientos, de emociones, de instantes, poco sometido a los dictados de la razón. Muy un conexión con esa portada poco concreta, difusa, casi impresionista... La opinión popular se suele decantar por “Autumn Aurora” (del que nunca he soportado la abominable “Sunwheel") o “The Swan Road" como sus obras culminantes, pero yo nunca he sido capaz de sentir la misma conexión que tengo desde el primer día con este “Forgotten Legends".
2. Nocternity - Onyx (Solistitium Records)
“Onyx" fue otro de los constantes en mi reproductor durante aquellos años (el CD tiene un trote considerable) y a punto estuve de ponerlo en el primer puesto. De hecho, también fue susceptible de su correspondiente especial en El Sauna del Hype por su vigésimo aniversario. Nocternity no pasaban de ser una buena banda entre tantas otras tras su debut “En Oria" y el EP “Crucify Him", pero con este “Onyx", sinceramente, alcanzaron unos de los hitos clave en el black metal de principios de milenio, por mucho que su legado no haya conseguido prolongarse hasta la actualidad. Todo me gusta en este álbum. Su intensidad, su sentido épico, su gusto por la melodía, su gélida atmósfera, su carácter guerrero, su sonido brumoso... Creo que es un trabajo para especialistas en el que cuesta un poco adentrarse, pero, prestándole la atención que requiere, se puede llegar a encontrar pasajes de una belleza abrumadora. No encuentro demasiadas referencias para su sonido, por mucho que resulte familiar y reconocible, aunque, cuando lo escucho, frecuentemente pienso los Abigor de “Orkblut - the Retaliation" y “Nachthymnen (from the Twilight Kingdom)" por su caótico sentido de la melodía combinado con un considerable nivel técnico y un brutal enfoque atmosférico. Pocos álbumes posteriores al black metal clásico de los 90 consiguen equipararse a la hora de transmitir estas sensaciones. Sinceramente, es uno de mis álbumes favoritos de black metal de los últimos 25 años y, si no me gusta aún más, es porque se me hace dolorosamente corto. 37 minutos, incluida una intro (bastante impresionante, por otra parte) y una outro, pero sólo cuatro canciones, al fin y al cabo. Un par de años después publicaron los descartes de este “Onyx" con el nombre de “A Fallen Unicorn” y yo me pregunté entonces... ¿Por qué no metieron una de estas, la mejor, en “Onyx"?
3. Watain - Casus Luciferi (Drakkar Productions)
Es cierto que esto del black metal ortodoxo arrancó un poco más atrás con el “Mystérion Tés Anomias” de Ofermod, el “Devilry” de Funeral Mist o incluso el “Rabid Death's Curse” de los propios Watain, pero me parece bastante incuestionable que este fue el álbum que disparó esa moda, primero en Suecia, y después en toda Europa, salpicando países como Alemania (Ascension, Zarathustra, Chaos Invocation), Francia (Merrimack, Deathspell Omega, Glorior Belli), Grecia (Acrimonious, Ravencult, Acherontas) o incluso España (Balmog, Sheidim, Voidescent). “Casus Luciferi" supuso todo un acontecimiento en la escena europea de principios de milenio con su irresistible mezcla entre la oscuridad de Mayhem y la melodía de Dissection, en un momento en que tanto unos como otros estaban desaparecidos en combate... Mayhem pisando su leyenda tras el abominable “Grand Declaration of War" y Dissection con Jon Nödtveidt recibiendo lo suyo en las duchas de alguna prisión sueca. Tanto fue la cosa que, al calor de este brutal “Casus Luciferi”, Watain fueron los elegidos para abrir la esperadísima gira de reunión de Dissection que pude presenciar en noviembre de 2004 en Madrid, uno de los eventos musicales más inolvidables a los que he asistido, por mucho que el espectáculo de Watain quedara muy deslucido ante la escasez de medios que dejaron para ellos los cabezas de cartel... claro, lo de Dissection fue apoteósico. Por otro lado, este álbum supuso también el espaldarazo definitivo para un productor, Necromorbus (Tore Stjerna), que ya llevaba unos años dando que hablar en la escena extrema y se convirtió a partir de este momento en el nombre de referencia para el black metal europeo. Todos queríamos grabar en su estudio, aunque algunos nos tuvimos que conformar con mandar allí uno de nuestros trabajos para que le dieran el toque final... otros ni eso. En resumen, un verdadero cambiavidas que llevó inmediatamente a todos los involucrados a la primera línea de la escena, cada uno en lo suyo, y convirtió a Watain en la primera banda de black metal en dar el salto al mainstream desde la eclosión de las bandas escandinavas a mediados de los 90.
4. Forgotten Tomb - Springtime Depression (Adipocere Records)
Si en buena medida el black metal depresivo también fue tendencia a principios de los 2000, se lo debemos a Shining y a este álbum de los italianos Forgotten Tomb. Con Shining, por cierto, conectan a través de la elección de estudio de grabación, los Abyss de los hermanos Tägtren, y de batería, Ted Wedebrand, que venía de grabar el EP debut y los dos primeros álbumes de los suecos. Y hablando de la producción, para variar y sin que sirva de precedente, el trabajo de Tommy Tägtren, con su estridencia característica, me suena particularmente apropiado en esta ocasion y funciona de maravilla para resaltar las particularidades de las composiciones de Herr Morbid. Black metal lento, agónico y miserable, con fuerte influencia doom y guiños nada disimulados a Katatonia (menos que en “Songs to Leave"), Burzum, Bethlehem o, como no, Shining. Canciones largas, dramáticas, melancólicas, plagadas de exquisitas melodías y pesados riffs, con una atmósfera verdaderamente opresiva y un halo de tristeza omnipresente... “Springtime Depression” es el disco ideal para escuchar cuando realmente te sientas jodido y nada parezca tener sentido. Música fría, oscura y sombría para esas gélidas mañanas de diciembre que amanecen cubiertas de niebla y te hielan los pulmones a la primera bocanada de aire que inspiras en cuanto pones un pie en la calle. A “Springtime Depression" lo único que le falta es una voz algo más teatral puesto que el berrido estándar de Herr Morbid se queda bastante corto para expresar las sensaciones que transmite su música. Más allá de eso, seguramente se trata del álbum más paradigmático de lo que fue el black metal depresivo de hace dos décadas.
5. King Diamond - The Puppet Master (Metal Blade Records)
No me cabe duda de que la entrada de Mike Wead, viejo colega de andanzas a principios de los 90, le pegó un buen impulso a King Diamond y le llevó a encadenar sus dos álbumes más inspirados desde la década de los 80... y en dos años consecutivos, nada menos. Este ciclo lo completaron un año más tarde con el estupendo directo “Deadly Lullabies Live” y, a partir de ahí, la cosa se ha ido desinflando progresivamente, primero con el irregular “Give Me Your Soul... Please!” y después con este inquietante silencio que se prolonga ya por 18 años y que sólo han roto con un par de singles que no sabemos muy bien si anticipan o no ese presunto nuevo álbum que no termina de llegar... y que dudo que salga algún día. Por lo que respecta a “The Puppet Master", es el viejo King de siempre, sólo que con la misma energía renovada que ya escuchamos en “Abigail II: The Revenge", incluso con un impulso aún mayor. Canciones con un gancho innegable como la propia “The Puppet Master", “Magic", “Blue Eyes", “The Ritual", “So Sad"... vigorosas, diversas, melódicas, con una profundidad que no se escuchaba en el King Diamond de los 90 y que ahora volvía con el cambio de milenio. King suena muy bien en todo el álbum, convincente y con confianza, y el tándem LaRoque/Wead... ¿Qué decir de ellos? Para mí, tener junto a dos de mis guitarristas fetiche es todo un placer. Se complementan a la perfección, retándose, obligándose a ser mejores en cada nota. Cada solo ha estado siempre puesto a la perfección en las canciones de King Diamond, pero creo que no escuchaba este nivel guitarrero en la banda desde el ya lejanísimo “Conspiracy". Realmente, este “The Puppet Master" es todo un deleite pasa los amantes de la guitarra eléctrica. ¿Me sobra algo? Muy poco, la verdad. La voz de Livia Zita, contorsionista aficionada y joven esposa de King Diamond, no me aporta demasiado y la portada, sinceramente, bastante cutre. Me gustaba la imagen de Travis Smith para “Abigail II", pero este me parece sosa de cojones... En el fondo, no son más que dos detalles nimios que no empañan un trabajo casi sobresaliente.
6. Satanic Warmaster - Opferblut (No Colours Records)
Con la excepción de bandas como Iron Maiden y King Diamond, no recuerdo yo escuchar aquel año mucho material comercial y me movía por terrenos bastante guarretes, como podéis ver. Uno de los nombres que más sonó aquel año en mi casa fue el de los finlandeses Satanic Warmaster. Prototipo de one-man band absolutamente tiránica, Lauri Penttilä (aka. Satanic Tyrant Werwolf, o Werwolf a secas), además de ser un payaso de considerables proporciones y un nazi verdaderamente impresentable, define a la perfección lo que viene siendo el unholy black metal finlandés. Básicamente, se trata de expandir el sonido de Darkthrone en sus momentos más melódicos, pensad en “Transilvanian Hunger" o “En vind av sorg", y llevarlo hasta sus máximas consecuencias. Sonido crudo, riffs ligeramente melancólicos, voz estridente y producción lo-fi... no tiene mucho más. Personalmente, ya no soy capaz de escuchar esto durante mucho tiempo, de aquella estaba todo el día con este tipo de bandas y a Satanic Warmaster les podían seguir Sargeist, Horna o Baptism y me quedaba tan ancho, pero para un ratito se llega a disfrutar de lo lindo. De hecho, lo he pasado muy bien rescatando el vinilo de la estantería. Álbum y banda muy disfrutable, sabiendo a lo que se viene.
7. Corpus Christii - Tormented Belief (Nightmare Productions)
Tengo constancia de la existencia de Corpus Christii casi desde el primer día ya que los pude ver en directo teloneando a Immortal en la gira del “Damned in Black", pero he de reconocer que en aquel momento me dejaron una impresión espantosa. Ni su música, un black metal pseudoindustrial y caótico, ni su puesta en escena, con Nocturnus Horrendus modo sadomaso y en versión dúo con batería programada, fueron de mi agrado. En meses venideros, Corpus Christii se convirtieron en motivo de chanza entre colegas hasta el punto de ridiculizarlos al extremo (la desafortunada coincidencia en el tiempo con el estreno de “Asesinato en 8 mm.” nos llevó a apodar a Alex como “Máquina” y convertirlo en una suerte de hombre del saco lusitano, masoquista y pervertido). Lo que son las cosas, en pocos años acabé compartiendo escenario con él en varias ocasiones y noches de alcohol con cierta frecuencia, lo que me llevó a tener bastante colegueo y aprecio mutuo durante un tiempo. Mi desagradable opinión sobre su música (me tocó padecerla porque nos enviaban su material promocional), perduró hasta la aparición de este “Tormented Belief" en el que Alex se reinventó por completo. Salió de la banda el teclista Ignis Nox, reclutó a nada menos que Tore Stjerna (Necromorbus) como batería, cambió radicalmente su estilo y, lo que es más importante, abandonó su aterradora máscara de cuero... Los nuevos Corpus Christii se presentaban como una banda de black metal crudo, pero melódico, bastante en la línea de lo que hacían por aquellos tiempos los finlandeses Sargeist y Satanic Warmaster o los alemanes Nargaroth, aunque con un aire melancólico que los acercaba a la franceses Celestia o incluso por momentos al black depresivo. Sin ser una joya, me sigue pareciendo un solidisimo álbum de black metal que mejora conforme avanza y que sirvió para consolidar el nombre de Corpus Christii entre lo más destacado del black metal true de la época. Y, además, confirma una dolorosa teoría que aún hoy no he descartado, que incluso los portugueses nos llevaban una ventaja considerable en esto del metal extremo.
8. Nehëmah - Shadows from the Past... (Oaken Shield)
En aquellos años en los que Taake se convirtieron en la gran esperanza del black metal noruego, quién me iba a decir a mí que nuestra otra gran opción para revivir los añorados 90 nos iba a llegar también desde las montañas, pero no de las de Bergen, sino las de los Alpes franceses. En aquellos años, teníamos en el Bloody ‘zine una relación muy fluida con la gente de Oaken Shield, filial de Adipocere, y normalmente nos enviaban paquetes promocionales con material del sello. No es que sus ediciones fueran para echar cohetes habitualmente, pero un par de cosas destacaron por encima de todas ellas con bastante estrépito. De una, os hablaré en el top del 2004, casi con toda probabilidad, y la otra fue el debut de esta franceses que se me pasó mencionar en el del 2002, “Light of a Dead Star". Seguramente si no hubiera sido por eso, no habría tenido la oportunidad de conocerlos tan pronto. El estilo de Nehëmah, como os podéis imaginar, no era ni remotamente original y esa versión de “Call from the Grave" no hace absolutamente nada por ocultarlo. No, básicamente Nehëmah eran una combinación de Bathory, Darkthrone e Immortal, aunque con un estudiado sentido de la atmósfera y un gusto particular por los sonidos ambientales, las guitarras acústicas y la oscuridad. Vamos, el sueño húmedo para todo amante del buen black metal tradicional. Extrañamente, editaron tres cojonudos álbumes en otros tantos años y prácticamente desaparecieron de la faz de la tierra acto seguido. En 2009, tuve la suerte de poder verlos en directo en el Steel Warriors Rebellion en Portugal, pero, a pesar de seguir activos hasta 2015, nunca se supo más de ellos en estudio.
9. Thunderbolt - The Burning Deed of Deceit (ISO666 Releases)
Este es uno de los que no veía con claridad en un top 10 del año (en realidad, ninguno del puesto 6 para abajo), pero una vez repasado todo lo que salió aquel 2003, me doy cuenta que pocos álbumes mejores hubo en su terreno. Mis dos mayores problemas con este notable “The Burning Deed of Deceit" son su considerable parecido con cierta banda noruega que empieza por E y acaba por mperor y su mente pensante, Paimon, un impresentable neonazi polaco que dio carpetazo a Thunderbolt en 2007, se trasladó a Noruega y se cambió de apodo intentando cortar lados con su pasado político... Pero la hemeroteca siempre queda ahí para atormentarnos. Si conseguimos no tener en cuenta su pasado político y, como digo, nos gustan Emperor, nos enfrentamos aquí a un fantástico álbum que black metal que bien se puede establecer como nexo de unión entre “In the Nightside Eclipse" y “Anthems to the Welkin at Dusk", con algún detalle deathmetalero puntual que puede recordar a “IX Equilibrium", y en el que las mayores diferencias vienen marcadas por la fantástica producción de Jacek Melnicki y la voz de Paimon, que poco tiene que ver con la de Ihsahn. Extrañamente, en mi vinilo (editado por la polaca Agonia Records), se marcan una nada acertada versión del “Transilvanian Hunger" a la que consiguen arrebatarle todo el feeling de la original con su excesivo nivel técnico, su brutalidad y su buen sonido... Por todo lo demás, black metal satánico, oscuro, rápido, ligeramente melódico, técnico y muy preciso... vamos, una buena fusilada de los mejores Emperor, las cosas como son, aunque hecho de maravilla. La originalidad brilla pur su ausencia, pero nuestra capacidad de disfrute se mide por nuestro aprecio por la banda de Telemark, que en mi caso es mucho. La ecuación es sencilla, te gustan Emperor, te gustará “The Burning Deed of Deceit". Es una copia, sí, pero muy bien hecha.
10. Armagedda - Only True Believers (Agonia Records)
Soy más del black ortodoxo e inquietante de “Ond Spiritism: Djæfvvlens Skalder Anno Serpenti MMIV", pero este “Only True Believers" es un buen zarpazo de black metal old school sin demasiadas pretensiones artísticas. Básicamente, como un cruce entre Darkthrone, por la música, y Satyricon, por las voces, me suenan a mí, al menos durante su primera mitad... Satyrithrone se podrían haber llamado. Curiosamente, se pone la cosa más interesante a partir de la segunda mitad de “Poetry from a Poisoned Mind” cuando empiezan a incluir sutiles detalles melódicos y breves apuntes del que sería su sonido en el próximo álbum. El gran problema que le veo yo a muchas de estas bandas de lo que se podría llegar a llamar la tercera ola, es que se dedicaban a poco más que replicar lo que otros habían hecho antes sin aportar nada propio. Si lo pensamos bien, cuando aparecieron las bandas escandinavas o griegas de mediados-principios de los 90, sí consiguieron diferenciarse sustancialmente del sonido preconizado por Bathory, Sodom o Celtic Frost una década atrás. Esto, en cambio, no fue algo que consiguieran hacer la mayoría de los que aparecieron a finales de los 90 y principios de los 2000 instalándose en el puro revisionismo y “Only True Believers" es un claro ejemplo. No obstante, una vez asumido esto, hace pasar un muy buen rato de leal nostalgia blackmetalera.
Hubo más cosillas interesantes aquel año, particularmente desde el terreno del black metal, pero pocas veo yo que realmente hayan conseguido pasar el test del tiempo. Me acuerdo ahora de historias que escuché bastante entonces como Sargeist, Pest, Ondskapt, Vargsang, Luror, Vital Remains, Naer Mataron, Astriaal, Verminous, Morrigan, Sigrblot, Marduk, Urgehal, Funeral Mist, Belphegor, Weltmacht, Katharsis... aunque no puedo decir que la mayoría de ellas me marcaran demasiado. Sí me vienen a la cabeza dos álbumes, pero no precisamente por algo bueno. Iron Maiden pegaron un pequeño patinazo con "Dance of Death" después del subidón que me había dado un tres años antes "Brave New World". No quise verlo entonces, pero es un álbum que ha envejecido bastante mal... y con una de las peores portadas que he visto en mi vida, sin duda alguna. Por otro lado, si parecía que Metallica habían tocado fondo con los "Load", consiguieron el más difícil todavía, sacar uno de los peores álbumes de la historia del heavy metal con "St. Anger". La banda más grande del heavy metal, que no digo la mejor, también había grabado la mayor mierda de todos los tiempos. Por desgracia, creo que habría que decir que 2003 será casi más recordado por este despropósito que por todo lo bueno que nos dejó, musicalmente hablando, que tampoco fue tanto...











La verdad es que este 2003 es de los años más asquerosos en cuanto a la cantidad de calidad que hace falta para confeccionar un buen top. Me pasa un poco como a tí, que por meter algo, al final algunos entran un poco con calzador, aunque en definitiva todos los que han entrado me gustan bastante y lo más importante, es que para mis oídos aún suenan totalmente vigentes.
ResponderEliminarTenía controlados de tu lista a todos menos a Armagedda y otros que por su reciente descubrimiento valoraré si entra alguno en el top. Como siempre, el orden del top no implica nada, que bastante he tenido ya sólo con armar el asunto con diez candidatos...
1. King Diamond - The Puppet Master. No es de mis favoritos, pero aún así un buen disco.
2. Leviathan - The Tenth Sub Level Of Suicide. Una auténtica joya del Depressive.
3. Forgotten tomb - Springtime Depression. Personalmente mi favorito de su carrera.
4. Xasthur - The Funeral Of Being. Sé de sobras que para la gran mayoría su siguiente "Telephatic With The Deceased" sea su obra cumbre, pero para mí este es menos raruno y más directo.
5. Nehëmah - Shadows from the Past... Como decía, este disco no lo había acabado de escuchar bien, pero al recuperarlo ahora, se me antoja como de lo mejor en BM del año.
6. Watain - Casus Luciferi. Sí, dieron el salto al mainstream, lo que no quita lo buenísimos que son los condenados...
7. Lost Horizon - A Flame To The Ground Beneath. Ojo!, no eran el típico grupo de power europeo. Puro heavy metal con un cantante de órdago. Lástima que sólo publicaran dos discos.
8. Masterplan - Masterplan. Los discos que publicaron con Jorn Lande son para mí esenciales.
9. Talisman - Cats and Dogs. Auténticos exponentes del hard melódico con un Scott Soto que lo único que hace es poner la guinda al pastel a cada disco que hicieran.
10. Praying Mantis- The Journey Goes On. Vaya tela! Lo mismo estoy liado con Watain y cosas más oscuras y me descargo con estos hard melódicos. Es lo bonito de tener tanta diversidad de gustos, jajaja.
Qué bueno ver por aquí a Thunderbolt y a Corpus Christii, bandas que pululan conmigo desde aquella época. Otros portugueses que me molaban mucho eran Decayed, los cuales hace no sé cuanto que no he vuelto a saber de ellos.
Es que no era yo demasiado consciente de que 2003 no tenía tanta concentración de buenos álbumes. Aquella fue una época en la que estuve muy enganchado al underground y hay mucho que me gusta durante la primera mitad de los 2000's, pero no siempre tengo tan bien afinado cuando salió cada cosa. Por lo visto, 2002 fue un año con concentración de buena música y me dejé fuera del top discos que me gustan mucho como "Storm Before the Calm", "Invoking the Majestic Throne of Satan" y "Light of a Dead Star", en parte por despiste ya que cualquiera de ellos podría haber entrado en lugar de "To Embrace the Corpses Bleeding". Esa es la demostración perfecta de que hubo buen material ese año, escogí 10 y me dejé fuera varios que me parecen mejores que la mitad de los que he metido aquí... 2004 va por el mismo camino y se está perfilando como otro buen año porque ya me pasé de los 10 dignos de un top y aún no terminé de repasar todo lo que salió.
EliminarFíjate tú, Leviathan y Xasthur fueron dos bandas que escuché bastante en su momento en medio de la vorágine depresiva, pero hoy no me aportan gran cosa. Ya ves, Thunderbolt y Corpus Christii, siendo día bandas de esa misma época, aunque con muchísimo menos prestigio, me resultan mucho más convincentes hoy en día. Reconozco que buena parte de ese black depresivo que me gustó tanto en aquellos años, hoy en día ya no me dice lo mismo y siento que no ha envejecido todo lo bien que debería. Supongo que me identificaba más con ese rollo con 20 años que ahora con 45...
Pues a mi el 2003 tampoco me parece tan malo, de hecho destaco 4 discos que me parecen muy buenos.
ResponderEliminarThe Darkness - Permision to land: Uno de los mejores debuts de auténtico Hard rock y posiblemente su mejor disco.
Type O Negative - Life is Killing me: Genial Peter Stele como siempre, DEP.
Lost Horizon - A Flame to the Ground Beneath: Para mi Daniel Heiman es uno de los mejores cantantes europeos de heavy metal.
Dimmu Borgir - Death Cult Armagedom: Black metal comercial entre comillas pero para mi muy bueno.
Luego como hay que rellenar hasta diez pues allá vamos:
Opeth - Damnation
Kamelot - Épica
Masterplan - Masterplan
Living Colour - Collideoscope
Black Label Society - The Blessed Hellride
King Diamond - The Puppet Master
Hombre, cuatro discos "muy buenos" en 12 meses tampoco lo hacen un gran año, jajaja. Entonces, yo, que dije que había cinco que me gustaban mucho... y, concretamente, Forgotten Legends y Onyx están entre mis favoritos del black metal posterior al 2000. Pero no, en general tengo la sensación de que 2003 fue un año flojo y me cuesta armar una lista de diez álbumes que realmente me digan algo, cosa que no me pasa en 2002 y 2004, años en los que me resulta hasta difícil quedarme solo con esos diez.
EliminarLo cierto es que, de los tuyos, solo tengo en buena consideración The Puppet Master y el resto oscilan entre aquellos que ni fu ni fa o que, directamente, no me gustan. Lo siento, jajaja. Escuché algo en aquella época Life Is Killing Me y Damnation, sí, pero Type o Negative nunca me han vuelto loco y a esas alturas Opeth ya no me interesaban. Me gustaron mucho hasta Still Life, pero a partir de ahí desconecté totalmente de ellos. Dimmu Borgir, algo similar. El último que escuché fue Puritanical Euphoric Misantropia y ya más por obligación profesional que por propio interés ya que me tocó entrevistar a Silenoz cuando lo editaron. El resto, ya son bandas que nunca me han interesado. En 2003 aborrecía el power metal, con lo que no me acercaría a Masterplan, Kamelot y Lost Horizon ni con un palo. The Darkness, Living Colour y Black Label Society son ya bandas que nunca escucharía por voluntad propia y, si tengo alguna idea de cómo suenan es porque alguien me los ha puesto algún día o los he escuchado en la radio, un bar o algo así... simplemente no son para mí.
Me encontré por casualidad hace años con Forgotten Tomb en un foro sobre DBM y estuve mucho tiempo enganchado al Springtime y,de hecho,lo estoy descargando otra vez para volverlo a escuchar.
ResponderEliminarCon Metallica y su St Anger recuerdo el haber estado un dia cenando con mi padre ese mismo año y ver parte de su videoclip en las noticias y luego de mayor aborrecer directamente de el porque es un disco inescuchable
Pues aquí van mis 10 para 2003.
ResponderEliminarCada año se me hace más difícil encontrar 10 discos que me gustaran; los cambios de modas, nuevos grupos que no controlo y demás me lo ponen cuesta arriba.
Sin orden, como siempre.
Kamelot- Epica. En plena vorágine de grupos de power metal, los poco conocidos por entonces Kamelot se sacaron un pepino de disco... muy convincente el Roy Khan también.
Masterplan- debut de heavy/hard rock de muchos kilates. Y es que nunca sonaron tan bien como cuando tenían a Jorn con ellos. En directo, arrasadores. Aunque entonces les lastraba para mí el tirar de cosas de Helloween para rellenar.
Septic Flesh- Sumerian demons. Impresionante. Me gustaban sus primeros discos, pero la evolución hacia este no la ví venir y me encantó.
COF- Damnation. Disco completo con producción perfecta, orquestaciones muy buenas y un sentido de la melodía que casi nunca han perdido.
Bathory- Nordlan II. Quorthon arrasa otra vez el Valhalla con épica a raudales (aprender, Manowarrriors)
Catamenia- Chaosborn. Las nuevas hordas del black metal venían pegando fuerte. No es trve, pero es que yo tampoco.
Epica- The phantom agony. Comienzo de el grupo (creo yo) más grande de metal sinfónico.
T.O.N- Life is killing me. Peter poniendo un clavo más de buena música. Sólo la canción del título es suficiente para subirlo a los altares del heavy-doom.
Moonspell- The antidote. Como Paradise Lost, después de sus tonteos electro-góticos, volvieron al redil con un disco lleno de melodía y maldad a partes iguales.
King Diamond- The puppet master. No es su mejor disco, pero tampoco es un mal disco... Tito King tiene que salir sí o sí en una lista de estas. Siempre. jijiji
Mención especial para Rage con su Soundchaser y Dream Theater con su Train of thoughts que se quedan fuera por los pelos.
Y dos que no hay por donde cogerlos. Stratovarius y su Elements 2 y Anathema y A natural disaster... menudo par de desastres. Stratovarius sacarían después algún otro disco escuchable, pero Anathema, pues a quien le importa si sacaron algo después?