jueves, 23 de abril de 2026

Metal al día: Metal Church - Dead to Rights

1. Brainwash Game (4:31)
2. F.A.F.O. (3:46)
3. Dead to Rights (6:06)
4. Deep Cover Shakedown (4:22)
5. Feet to the Fire (5:42)
6. The Show (5:11)
7. Heaven Knows (Slip Away) (4:34)
8. No Memory (4:29)
9. Wasted Time (3:58)
10. My Wrath (4:32)

Y, hablando de supergrupos, menuda panda ha juntado Kurdt Vanderhoof para el nuevo álbum de Metal Church. Si esto no es un supergrupo que venga el Dios del metal y lo vea. La pena es que, cuando parecía que Metal Church se empezaban a consolidar otra vez con Mike Howe al frente, el fallecimiento del pequeño gran vocalista volvió a sacudir los cimientos de la Iglesia. Kurdt Vanderhoof consiguió apañárselas entonces para mantener unida la misma formación con un casi anónimo Marc Lopes como sustituto y dar sensación de continuidad. Sin embargo, la cosa no ha durado mucho y el año pasado se anunciaban las resignaciones de Stet Howland, Steve Unger (que han montado unos lamentables N.Y.C. con Tommy Bolan de Warlock) y el reciente fichaje, que no ha conseguido dejar precisamente una huella imborrable en nuestra memoria... ¿Marc qué? Y he aquí el golpe de efecto de Kurdt, que ha tirado de contactos y ha alistado nada menos que a Ken Mary y Dave Ellefson, dos tipos por los que siento un inmenso respeto musical, y un algo menos conocido Brian Allen que algunos recordaremos de su estancia en Vicious Rumors hace algo más de una década.

Con esta maniobra, Kurdt Vanderhoof ha conseguido recobrar cierta expectación hacia una banda que, personalmente, daba un poco por amortizada tras la muerte de Howe. La demostración más clara es que, así como pasé olímpicamente de “Congregation of Annihilation" tras un par de escuchas bastante insatisfactorias, tuve muy claro desde el primer momento que no quería dejar pasar la oportunidad de hincarle el diente con calma a este “Dead to Rights"... y aquí me tenéis ahora.

Con la confianza ciega que tenía en el buen hacer de Ken Mary y David Ellefson, que no me han decepcionado en ningún momento, el asunto más controvertido era el del nuevo vocalista. Lo que recordaba de mis contactos en su día con Vicious Rumors no era nada malo, si bien poco memorable. En aquellos “Razorback Killers" y “Electric Punishment", Allen acompañaba de manera apropiada las robustas composiciones de Geoff Thorpe, aunque tampoco conseguía ir mucho más allá del típico sucedáneo de “Ripper" Owens que nos encontramos de tanto en cuanto en el power metal yankee desde la salida de “Jugulator”. Quince años después, sigue siendo el mismo vocalista, capaz de modular su voz hasta conseguir a ratos una más que digna imitación de David Wayne, pero alguien que tampoco deja su propia identidad bien marcada, limitado a poco más que sonar “a otros”. Mejora, sin demasiado esfuerzo, el trabajo del, para mí, ordinario (en el peor de los sentidos) Marc Lopes en “Congregation of Annihilation", pero lo sigo notando con dificultades para calzarse las botas de un Mike Howe que le vienen grandes. Aquí veo yo la diferencia entre un vocalista extraordinario y otro sin personalidad propia. Ambos son capaces sacar el trabajo adelante, no lo dudo, pero, mientras a uno lo reconocemos a la primera palabra y te engancha con cada una de sus líneas vocales, el otro no suena diferente de cualquiera empuñando el micro. Aquí podrían haber estado Sean Peck, Wade Black, Ronny Munroe, Stu Block o cualquiera de estos berreadores americanos sin categoría y habrían dado el pego como lo hace este buen hombre. Mike Howe era un fuera de serie y Brian Allen no es más que un cantante que parece fabricado en serie. Con esto presente, diré que consigue salir bastante bien parado de esta difícil tarea y tampoco puedo decir que sea como para echarlo a los leones... algo que sí hice con el mediocre Marc "nosequé" en su momento.

Aún así, a fuerza de darle oportunidades, he acabado por cogerle el punto a un álbum que, de entrada, me sonó discretito. “F.A.F.O" (“Fuck Around, You'll Find Out”), que fue la primera que filtraron hace casi seis meses y en su día no me pareció gran cosa, me ha acabado gustando con su ritmo frenético y esa resultona imitación de David Wayne que consigue Allen aportando cierta familiaridad. Vanderhoof está inmenso en los riffs, Ellefson marca con claridad su sello y Ken Mary impulsa la canción a otro nivel con su incansable despliegue... lo que hace un buen batería, vamos. Tengo que reconocer, que el arranque del álbum tiene mucha fuerza con la también cañera “Brainwash Game" y la contundente “Dead to Rights". Dos canciones entretenidas que dejan bastante espacio libre para el lucimiento de los nuevos fichajes y demuestran que Kurdt Vanderhoof sigue siendo una máquina a la hora de despachar riffs memorables, no tanto en los solos, que son bastante olvidables.

El primer bajón lo noto con una monótona y repetitiva “Deep Cover Shakedown", que en sólo 4 minutos da sensación de alargarse más de lo necesario. Afortunadamente, amortiguan la caída al seguirla con el plato fuerte del álbum, en mi opinión, “Feet to the Fire", un trallazo épico en la línea de “Beyond the Black" en el que incluso llego a pensar que Brian Allen empieza a sonar a sí mismo. Realmente un temazo de power metal americano con una exquisita parte lenta en su tramo central y, sin duda alguna, lo mejor que tiene para ofrecernos este "Dead to Rights".

Ojalá pudiera decir lo mismo de la segunda mitad del álbum, pero tengo una sensación de cara B algo genérica en la que me cuesta recordar mucho más allá de la escucha del álbum... que, siendo sinceros, es algo que ya le pasaba un poco a Metal Church incluso en sus clásicos de los 80. Si os hablo de “Metal Church", “Beyond the Black” o “Gods of Wrath", todos sabemos de qué va la historia y hasta nos tiemblan las piernas, pero... ¿ocurre lo mismo cuando menciono “In the Blood”“(My Favourite) Nightmare" o “Battalions"? No me entendáis mal, Metal Church consiguen mantener el pulso en unas intensas “The Show", “Heaven Knows (Slip Away)”, “No Memory", “Wasted Time" y “My Wrath", pero siento que se van desinflando conforme avanzan y las veo más preocupadas por marcar músculo que de emocionar con pegadizas líneas vocales y guitarrazos que se graben en nuestra memoria. A esto contribuye una producción que, otra vez, parece facturada en serie. Ruidosa, compacta, comprimida, sin alma... exactamente lo mismo que encontramos en tantos y tantos álbumes grabados en estos últimos 25 años desde que Andy Sneap fijara los cánones sonoros del heavy metal moderno. Mira que me sorprendió en su día el sonido de un “Violent Revolution" y años después aún pensaba que trabajos como “Endgame" o “Blood of the Nations" atronaban... después de todos estos años, estoy hasta los cojones de producciones estériles y estandarizadas. Baterías ultradisparadas, distorsiones exageradas, volúmenes ensordecedores... si es que cada vez que escucho un álbum que suena “raro”, hasta me llevo una alegría. Y con raro no quiero decir nada más que “diferente". Afortunadamente, cada día hay más que se apartan de esta tendencia dominante del metal mainstream, sobre todo si miramos hacia el underground, pero “Dead to Rights" no va a ser una de estas agradables excepciones.

Aún con sus defectos, al final he de reconocer que me ha hecho pasar un buen rato con su power/thrash moderno y tradicional a un tiempo. Obviamente, no es comparable con ninguno de los cinco primeros álbumes de la banda y sigo pensando que, con Mike Howe, algo se ha muerto en Metal Church, pero podría haber sido mucho peor. Tiene una primera mitad muy pintona y, a ratos, es capaz de pegarnos una buena patada en el culo, cosa que no pueden decir muchos colegas de generación. No va para disco del año, pero tampoco está nada mal. Al menos, me ha parecido bastante más entretenido que “Congregation of Annihilation", aunque se ve que soy de los pocos que lo piensa teniendo en cuenta las reseñas que le habían hecho a aquel por ahí en adelante... a mí me ha gustado más “Dead to Rights", la verdad.

7/10

6 comentarios:

  1. Pues está bien pero tampoco es para hechar cohetes, lo de David Ellefson es un plus que no sabía. El cantante es un claro impersonator de Ripper Owens, tanto que al principio creía que era él. Como la mayoría de los grupos de hoy la producción deja bastante que desear, si te sales de los cánones establecidos por Andy Sneap vas mal y es que cuando el álbum tiene otra producción ya te encuentras con gente que dice que suena mal y los grupos no arriesgan. Como ejemplo el reciente Chasing The Hydra de Crimson Glory que para mi suena muy bien y he llegado a leer por ahí que suena a maqueta

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    1. Justamente... hay dos cosas de este álbum que me tiraron un poco para atrás en un principio: Brian Allen y la producción. Allen no es un mal vocalista, tiene rango, fuerza y carácter, pero lo que no tiene es personalidad. Que igual es ya mucho pedir, pero es que vienes de tener al frente a Mike Howe, un tipo con una voz inconfundible que solo con abrir la boca te engancha. Allen no lo hace mal, pero no es un valor añadido. Y la producción, a mí me espanta, pero como me ocurrió con los álbumes de Testament, Kreator o casi cualquier banda grande de la actualidad. Tanto, que para mi gusto empaña el impresionante trabajo de un Ken Mary tapado por una tormenta de sonidos sampleados. Te diré una cosa, estoy con la reseña del nuevo de Crimson Glory estos días y precisamente uno de sus grandes aciertos me parece la producción.

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  2. Vamos por partes... el cantante no es muy personal, pero funciona para un grupo de US Power; combina gritos a lo Ripper con algunas partes más melódicas. Pero un crack, no es. La comparación con Howe/Wayne no es fácil para nadie...

    Las guitarras de Kurdt bien. No han sido nunca un grupo de virtuosos, pero sí unos currantes con una media bastante alta de calidad en sus discos. El bajo de Dave, pues no sé; no se escucha mucho, pero imagino que bien, que este hombre tiene buen mimbre...

    Y lo mejor para mí, incluso por encima de disco y nombre, este batería; pero de donde ha salido este tipo?. No lo tenía nada controlado para nada, y hay que ver lo que cambia un grupo cuando tienes un batería algo más que competente detrás... si este fuera su batería de toda la vida y hubiera tocado en todos los discos de la banda, les habría dado definitivamente para mi gusto, un nuevo empaque a una discografía pasándola de notable a sobresaliente. A ver si les aguanta unos discos.

    Un 7.5 para un grupo en el que había dejado de creer.

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    1. Yo es que soy muy fan de Ken Mary. Lo vi un par de veces con Flotsam and Jetsam en directo y ya era plenamente consciente de lo que se nos venía encima con él a la batería. Yo ya lo tenía más o menos ubicado desde finales de los 90 cuando me compré el Eye of the Hurricane de Impellitteri y después fui alucinando cuando descubrí todo lo que tiene grabado desde mediados de los 80. Clásicos de Chastain, Fifth Angel, Alice Cooper, House of Lords, Bad Moon Rising, Bonfire, TKO... el tío es una leyenda de la batería y un fulano muy accesible por cierto. En este álbum vuelve a estar impresionante, pero a mí me mata ese sonido de batería. Prefiero algo menos impactante, pero más natural y a este hombre, con la pegada que tiene, no le hace falta tanto artificio.

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  3. Pues a mí me ha dejado muy satisfecho este 'Dead to Rights'. Hay dos canciones que me parecen flojillas ('The Show', 'Heaven Knows'), pero no me deja esa sensación de ir decayendo. De hecho, el tema que más me ha pegado ha sido 'No Memory' y el cierre con 'My Wrath' me parece bastante bueno. Con todo, no me queda más remedio que coincidir con lo que dices: con Mike Howe esta banda tenía más clase. Hace unos días recuperé el 'Damned If You Do' después de merendarme este y, aunque no lo veo mejor, reconozco que me dejó un poso muy distinto. Tengo curiosidad por ver cómo se maneja Brian Allen con los clásicos de Howe, porque no sé si les encontrará el punto a las 'Fake Healer' de turno.

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    1. Cierto, yo estas últimas dos semanas le he pegado un buen repaso a los álbumes editados desde XI y, si bien este y Damned If You Do no me parecen claramente mejores a Dead to Rights, la simple presencia de Howe los eleva de categoría. Es un vocalista único, no suena a nadie más y muy versátil... tenía una clase que ni en sueños alcanzan gente como Brian Allen o Marc Lopes. Insisto en que para mí los dos grandes hándicaps de este nuevo álbum son tener un vocalista cumplidor, pero poco característico, y una producción genérica y procesada. Ambos motivos fueron suficiente para dejarme una primera impresión poco fue positiva, aunque me fue ganando poco a poco... Fuera de eso, se trata de un álbum muy entretenido.

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