sábado, 10 de enero de 2026

Tras el Portal capítulo capítulo 13: Frozen Shadows - Dans les bras des immortels (1999 Sepulchral Productions)

Siento que me encamino hacia una etapa un poco true y ando justito de tiempo para dejar listo algo esta semana, así que se me ocurrió echar un vistazo al archivo de El Portal del METAL y ver qué me encontraba rebuscando por allí. Mi primera opción fueron Nehëmah y su "Requiem Tenebrae" de 2004, pero, como no pienso demorarme mucho en publicar Los 10 del Dictador correspondientes a ese año y tampoco me quiero repetir más de lo necesario, encontré la respuesta en el olvidado debut de estos canadienses. Un álbum que sirve al mismo tiempo como punto de partida y como piedra angular para toda una escena... les presento "Dans les bras des immortels" ("En los brazos de los inmortales") de los orgullosos quebequeses Frozen Shadows.

1. Dans les bras des immortels (9:23)
2. Forsaken Whispers (4:17)
3. Beyond the Pallid Vales (7:31)
4. Of Pain and Insufferable Torment (4:14)
5. Au seuil des ténèbres (4:30)
6. Lunes funèbres (9:52)
7. Under Horrid Skies (7:38)

“Métal noir québécois”… Muy posiblemente a algunos esto no os diga nada en absoluto pero, hará un cuarto de siglo, un grupo de muchachos procedentes de una región de fuerte identidad nacionalista que no había dado grandes frutos al mundo del heavy metal (más allá de Voivod, que ahora recuerde), empezó a aportar su propia visión de un género hasta entonces muy asociado a la vieja Europa. Desde latitudes tan septentrionales como aquellas a las que rendían tributo, metieron en una coctelera un puñado de influencias básicas y las agitaron para obtener una, no demasiado original, pero tremendamente efectiva lectura del black metal noruego de la segunda ola. Aquel grupo se llamaba Frozen Shadows y su líder, Myrkhaal, el artífice de un sello, Sepulchral Productions, que pronto se convertiría en el epicentro de casi todo el black metal procedente de tierras canadienses. Tras ellos llegarían otros, quizás más conocidos hoy en día, como Gris, Monarque, Sorcier des Glaces, Forteresse, Csejthe, Sombres Forêts, Sui Caedere, Akitsa, Utlagr, Neige et Norceur, Brume d'Automne o, más recientemente, Cantique Lépreux y Spectral Wound (la mayoría en algún momento bajo el amparo de la propia Sepulchral Productions), pero creo que nuestra tarea de hoy consiste en destacar a los verdaderos pioneros y aglutinadores de tal escena.

De black metal atmosférico he encontrado esto yo calificado por ahí. ¡Atmosférico mis cojones! Bueno, atmósfera tiene la hostia, tanto que te va a escarchar los pelos de los cataplines, pero no penséis en vuestro habitual black atmosférico y melódico nuevo cuño. "Dans les bras de immortels" no viene a hacer prisioneros, es una auténtica bestia impía sedienta de sangre, solo que llegada desde las inhóspitas tierras de la tundra helada. ¿Qué pasaría si al "Pure Holocaust" le agregásemos la sutil ambientación orquestal y el halo de oscuridad de "In The Nightside Eclipse"? Et voilà… A ver, que tampoco lo voy a poner a la altura de semejantes bicharracos, ambos en mi top 5 histórico del black metal, que se dice pronto, pero las sensaciones que deja "Dans les bras de immortels" con su despiadado riffear y su devastadora percusión no le van a la zaga a ninguno de los dos.

Los teclados con los que arranca, unido a su canónica portada azul, nos podrían hacer pensar en algo más delicado y pomposo… ¿Black metal sinfónico quizás? Apenas un minuto del tema-título nos va a quitar tal estupidez de la cabeza. Irrumpe su gélida y corrosiva distorsión y nos arranca la piel a tiras. Va acelerando progresivamente el tema y, en cuatro pasos, explota pasados los 3 minutos en un tormentoso blast-beat que nos aclara para qué han llegado a este mundo Frozen Shadows. No se van a andar con chorradas y lo suyo será puro black metal de ascendencia nórdica, oscuro, glacial e inclemente, como tiene que ser y como siempre nos ha gustado. Sus 9 minutos pasados son una representación perfecta de lo que viene ofreciendo "Dans les bras de immortels" con sus ambientales teclados “emperorianos" y sus constantes torbellinos de ventisca heladora. Posiblemente no fuese nada novedoso para 1999, pero resultaba igual de devastador que un lustro atrás.

"Forsaken Whispers" arrancará con Immortal en la memoria y en raras ocasiones dará un respiro con su infernal marchar, cada vez más implacable… ¡Menuda paliza se está dando el bueno de Namtar! No es algo técnicamente extraordinario lo suyo, pero es un despliegue de auténtica vehemencia. Cuando crees que el hombre va al límite de sus posibilidades y ya no puede dar más de sí, le da una nueva vuelta de tuerca al tema y acelera aún más el tempo… las velocidades alcanzadas en la final "Under Horrid Skies" son casi indecentes. Perdonadme el atrevimiento, pero Frozen Shadows le pueden dar una lección más de uno de como sonar demoledores sin perder un ápice de su esencia blackmetalera.

Pocos instantes de tregua nos dejarán estas tres infernales bestias canadienses durante esas "Beyond the Pallid Vales", "Of Pain and Insufferable Torment" y "Au seuil des ténèbres" ("En el umbral de la oscuridad") que siguen, más allá de sus ocasionales secciones a medio tiempo con oscuras ambientaciones. No será hasta la grandiosa "Lunes funèbres" (esta no os la tengo que traducir, ¿no?) cuando decidan cambiar el paso y dispensar los momentos más melancólicos de todo el álbum. No temáis los más puristas porque, a pesar de su sosegado discurrir inicial y de su innegable sensibilidad en los interludios acústicos centrales, también nos arroja alguno de los arranques más furibundos de "Dans les bras des immortels". Podrían ser estos, tranquilamente, los 10 minutos más memorables de todo el álbum, pero no hay ni un solo instante de desperdicio en los otros 37.

Repasado el disco después de años sin hacerlo, confieso, no sin cierto rubor, que me agotan, muy ligeramente, su ritmo infatigable (uno ya no está para estos trotes) y el sonido de ese parche de la caja, tenso como una tabla de madera. Sin embargo, son dos detalles menores que se deben más a limitaciones personales que a verdaderas carencias del álbum en sí… un blacker de pura cepa, cosa que ya no me puedo considerar, seguramente no pondrá ningún tipo de objeción al respecto. Por tanto, sentencio, estamos probablemente ante el mejor álbum de black metal editado nunca en Canadá (no son pocos, precisamente) y, si no, seguro que el más representativo, por mucho que la mayoría no se acuerde de él. Cuatro cuernos altos para un clásico menor bastante olvidado a estas alturas de la partida.

8,5/10

2 comentarios:

  1. La verdad es que en esto del "Métal noir québécois" estoy a estas alturas un poco en pañales. Es posible que esto sea dado porque los grupos que salen de esta tierra siempre me han dado como una especie de mal rollo (en el buen sentido) que no sé muy bien como explicar. Será porque los encuentro como muy herméticos, misteriosos y extremos hasta el límite, muy a la par de lo que se cuece en sudamérica en cuestión de infundir esa incomodidad oscura que jamás ha sido superada ni por noruegos, suecos o polacos. Un idioma oficial como el francés, todavía le da ese plus más misterioso y oculto a todas estas bandas, de las cuales sí que tenía especialmente controlados a Spectral Wound y en menor medida a Monarque, Gris, Forteresse o Csejthe, quedando estos Frozen Shadows como algo que me queda por descubrir.

    La primera impresión ha sido buena. Esto es totalmente despiadado, una especie de muro de hormigón sónico que se te viene encima y a todo trapo, peroi magnificamente apoyado por unos teclados que más que atmosféricos yo los encuentro más "sinfónicos", dando como dices, un aura más a lo Emperor. En ocasiones, me da la sensación que las guitarras están grabadas al estilo de Filosofom de Burzum, esto es, directamente microfoneadas de algún puto altavoz cochambroso de un equipo hifi barato que de una pantalla, IR, o como se quiera llamar.

    Si bien es verdad que el disco se disfruta lo suyo, también hay que decir que en gran parte es gracias a las melodías que aportan los teclados, porque no digo que no, pero no sabría decir si yo aguantaría todo el disco seguido con semejante despliegue de tralla, aunque sí tiene sus partes más calmadas pero que sirven como pretexto para volver a arremeter con aún más fuerza.
    Yo lo dejo ahí con un 8 como nota de momento, porque es seguro que voy a volver a él. Y el muy condenado me está atrapando cada vez más...

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    1. Ojo porque a pesar de compartir elementos, melodías y sonido, también hay cierta diversidad en la escena. Tienes desde historias muy ambientales y atmosféricas como Gris, Sorcier des Glaces o Sombres Forêts, a buenas burradas como estos Frozen Shadows o Spectral Wound (que no dejan de tener algo de melodía). Por el medio bandas algo más accesibles como Forteresse, Monarque o Cantique Lepreux, el paganismo de Utlagr o Ur Falc'h y, sobre todo, mucho nacionalismo separatista, lo que les da cierto toque distintivo con el que simpatizo. Dentro de lo que son unas claves bastante bien definidas, sobre todo en términos de sonido, diría que hay bastante donde elegir. Hace un tiempo grabé un episodio sobre el tema con Mendoza que te podría interesar...

      https://youtu.be/otYrHf-M-WY?si=S1AiI57wKGkbPlNP

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